
Editorial Revista Insurrección N° 1037
Comando Central (COCE)
El gran líder que es Camilo Torres Restrepo, dejó de ser el desaparecido más escondido que había en Colombia, para recordar su legado como cristiano revolucionario, entregado a la causa emancipadora de la mayoría, que él llamó la clase popular colombiana.
Como una estrella fugaz, Camilo atravesó el firmamento político colombiano, como cristiano revolucionario, sociólogo, líder político y comandante guerrillero. Como sociólogo definió la ruta de la lucha política, a partir de idear la conversión del pueblo en una potente fuerza social organizada, que actúa a favor de la mayoría, para que nuestro país llegue a ser una verdadera democracia. Así la proyectó en 1964:
“Las clases populares, mayoritarias no constituyen ‘grupos de presión’ por no poseer una conciencia de necesidades comunes, no tener una actividad unificada, no poseer una organización de envergadura nacional, ni un minimum de objetivos políticos comunes. Si las mayorías no logran tener estos requisitos, Colombia no llegará a ser una verdadera democracia” [1].
Un año después, en pleno apogeo de su campaña política nacional, agitando y organizando la toma del poder por la mayoría, le reiteró a Colombia su identidad como cristiano revolucionario:
“Yo he dicho que soy revolucionario como colombiano, como sociólogo, como cristiano, como sacerdote” [2].
Como buen maestro que fue, Camilo le explicó al país, el sentido que encierra la palabra revolución, definida como una obra de Amor Eficaz con la clase popular, y hacer la revolución, entendida como un deber para todo cristiano:
“Es necesario, entonces, quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución, la revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta… La revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos… me he entregado a la revolución por amor al prójimo” [3].
El salto en la conciencia que implica asumirse como integrante de la clase popular, de los de abajo, de los nadie, de los empobrecidos y excluidos, lo enraíza Camilo en las tesis del líder histórico, Jorge Eliécer Gaitán (1903-1948), para quien el pueblo colombiano siempre ha resultado superior a sus dirigentes, enseñanza que llega hasta nuestros días.
Camilo a partir de darle contenido a la conciencia de clase, convoca al pueblo a no entretenerse solamente en luchas parciales, para mantener presente que el logro definitivo de la revolución, es la toma del poder por parte de las mayorías colombianas:
“El movimiento de Gaitán consolida una conciencia de clase que la violencia oficial no ha logrado borrar… Que cada lucha parcial por ventajas inmediatas no pierda de vista el hecho de que la reivindicación total y definitiva, no podrá venir sino como consecuencia de la toma del poder por parte de las mayorías, por parte de la clase popular colombiana” [4].
Para Camilo, otro de los obstáculos que debe remover la clase popular, es la cultura inducida por las clases dominantes, sobre la supuesta eficacia de afiliarse a partidos policlasistas, para intentar resolver los problemas del país; a esta denuncia, Camilo agrega el llamado a conformar organizaciones políticas de la clase popular, construidas de abajo hacia arriba, unidas alrededor de objetivos comunes, como instrumentos útiles para la toma del poder:
“Mis planteamientos se reducen a que las mayorías ejerzan el poder, para que las decisiones gubernamentales sean en favor de las mayorías y no de las minorías… No vamos a repetir la carrera de los partidos tradicionales, no vamos a seguir con esta dependencia a la clase dirigente que sistemáticamente ha traicionado al país y los ideales nacionales… Continuamos con una clase minoritaria dirigiéndonos y esa clase minoritaria ideó una organización política apta y eficaz para controlar a la clase popular; esa organización política policlasista, donde la clase minoritaria está en la cima hasta la clase popular que está en la base” [5].
Como aire fresco, 60 años después de su caída en combate en Patio Cemento, el legado ideológico, político y organizativo de Camilo, revitaliza la lucha política que hoy libramos en Colombia.
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[1] Cómo ejercen el gobierno los grupos de presión (1964).
[2] Mensaje a los comunistas (1965). Periódico Frente Unido # 2, septiembre 2 de 1965.
[3] Mensaje a los cristianos (1965). Periódico Frente Unido # 1, agosto 26 de 1965.
[4] Mensaje a los sindicalistas (1965). Periódico Frente Unido # 5, septiembre 23 de 1965.
[5] Conferencia en el sindicato de Bavaria. Bogotá, julio 14 de 1965.
Revista completa: https://eln-voces.net/2026/02/02/insurreccion-1037/
