
Por: Octavia Rebelde, corresponsal de Antorcha.
En un articulo pasado, resumimos parte de lo que iba de la guerra declarada por EEUU e Israel contra Irán y toda Asia Occidental. Hoy el conflicto se mantiene, pero contra todo pronóstico enunciado por los medios de comunicación aliados al imperialismo, parece que no sólo se acerca el fin de la guerra, sino que hay un previsible perdedor y no es precisamente Irán. Nos encontramos siendo expectantes de los últimos alientos desesperados del imperialismo yanqui como lo conocemos, justo antes de su inminente caída.
La crisis de un imperio
Hasta hace unos años, la hegemonía de Estados Unidos como primer imperio en el mundo era innegable. El mundo lo sabía y se regía por el control y poderío del Tío Sam. Es difícil precisar en qué momento exacto el imperio empezó a decaer, pero lo cierto es que si hay factores que han contribuido sobretodo en los últimos años a que su declive se haga evidente ante el mundo. Iniciando con la crisis inmobiliaria de 2008 que afectó gravemente la economía, sobretodo la estadounidense; seguido por el surgimiento de nuevas potencias que empiezan a controlar parte del mercado como lo son China o India, y que deliberadamente comenzaron a encontrarse y a crear escenarios conjuntos sin la participación del imperio norteamericano como los BRICS para hacer frente a las políticas económicas del mismo e implementar nuevos acuerdos que fortalecieran sus economías cada vez más estables; y por supuesto, también ha contribuido la crisis derivada de la escasez de hidrocarburos que cada vez pone más en vilo la supervivencia futura de la sociedad capitalista como la conocemos.
Más recientemente las expresiones máximas de esta crisis se han venido evidenciando durante esta segunda administración de Donald Trump en donde la pérdida de poderío y control sobre el mundo ha desencadenado una crisis interna sin precedentes. Problemas no atendidos como el incremento del consumo y la dependencia de sustancias psicoactivas por parte de un gran porcentaje de la población estadounidence, o el incremento del desempleo, o la crisis de la salud, han desembocado en desacuerdos constantes de gran parte de la población con las políticas de Trump y su inactividad frente a estas problemáticas, debido a su priorización de la política belicista y el asedio contra los migrantes. El descontento hoy se expresa en protestas masivas, miles de personas movilizándose en las calles de las principales ciudades del país por distintos motivos: contra la política de migración, por condiciones dignas y la solución a los problemas estructurales que afectan al pueblo estadounidense, en contra de las guerras desatadas por Trump, entre otros. Hoy todas las encuestas dan cuenta del arrepentimiento de los votantes que creyeron en la demagogia de Trump durante su campaña, una señal más de la caída a pique en la que se encuentra hoy «el gigante del norte».
Hacia afuera, la administración de Trump, contraria a los efectos que preveía la élite estadounidencia al apoyar a este, ha acelerado el declive del imperio. Hoy su deslegitimación ante el mundo se ha hecho mas evidente, y peor aún, la clase burguesa de los EEUU no cuenta con la garantía del sostenimiento del imperio como lo conocían, mucho menos con una idea de estabilidad. Trump se ha metido en una encrucijada sin salida con la guerra contra Irán, guerra que está derribando mitos sobre el imperio, por ejemplo, que el imperio es invencible o que nadie le ganaría o resistiría contra una coalición entre el mayor fabricante de armas del mundo (Israel) y el mayor poderío militar (EEUU). Perder la guerra fue un resultado no esperado dentro de los cálculos de sus asesores.
Antecedentes del conflicto
Como es sabido ya, Estados Unidos desde el inicio de su historia como nación ha manejado una política belicista y de dominación ante el mundo, se ha apropiado de territorios, ha intervenido cuanto ha querido en la soberanía de otras naciones con todo tipo de excusas: amenaza para la seguridad de la nación, armamento nuclear que amenaza al mundo, amenaza a la democracia, entre otras. Los motivos reales de intervención cada vez se encuentran lejos de las excusas mencionadas, en la mayoría de ocasiones tiene que ver con el control de recursos, la apropiación de territorios, o simplemente la obstaculización del avance de proyectos de nación que no comulguen con sus políticas. Irán no ha sido la excepción: los principales motivos para querer intervenir en su soberanía han estado relacionados con el control de recursos (Irán es el segundo país con mayor reserva de petróleo en el mundo, y también posee grandes reservas de gas) y el debilitamiento de sus gobiernos y aliados en la región al ser estos adversos a los intereses de occidente.
Es posible hacer una linea temporal de acontecimientos en los que se evidencian los intentos de EEUU por intervenir en el país persa:
– 1953 Durante la guerra fría, EEUU derrocó al primer ministro de Irán y reinstauró la monarquia para evitar la influencia soviética en el país.
– 1979 Revolución islámica que derroca a la monarquía, ruptura de relaciones diplomáticas entre EEUU e Irán (1980).
– 1980 Guerra Irán-Irak luego de que EEUU apoyara a Sadam Huseín en su invasión a Irán.
– Ataques consecutivos a bases, aviones entre Irán y EEUU.
– 1990-2000-2010 Periodos de tensión y distensión mediados por la excusa de EEUU sobre el programa nuclear de Irán.
– 2015 Firma del Plan de Acción Integral Conjunto entre EEUU e Irán. El país persa accede a no fabricar armas nucleares a cambio de alivios económicos (levantamiento de sanciones y bloqueos).
– 2018 Trump rompe completamente los acuerdos e impone máxima presión económica sobre Irán.
– 2021 Empiezan operaciones militares conjuntas entre EEUU e Israel en Asia Occidental encaminados a debilitar las alianzas que tenia Irán en la región.
– Recrudecimiento de la ofensiva de Israel contra Palestina y apoyo de Irán a Hezbolá del Líbano, a Hámas de Palestina, a Ansarallah de Yemen y a la Siria de Bashar al-Asád.
– 2024 Derrocamiento de al-Asád en Siria a manos de Yihadistas enviados y apoyados por EEUU e Israel
– Junio de 2025 ataques de Israel apoyado por EEUU a Irán y otros países (12 días de ataques consecutivos)
Finalmente, entre finales de 2025 e inicios de 2026 EEUU e Israel dan un paso màs en su plan de desestabilización de Irán manteniendo como fachada las negociaciones con el país persa sobre armamento nuclear. Mientras en Irán, empezaban protestas pacíficas por la situación económica del país (generada por las sanciones impuestas por EEUU) estas fueron aprovechadas por el Mosad de Israel y por Estados Unidos, lanzando convocatorias digitales a «salir juntos a la calle» con mensajes de respaldo; además enviaron actores extranjeros para armar a los manifestantes antigubernamentales; también se pagó a jóvenes para crear todo tipo de caos. Así, las tensiones internas se convirtieron en un intento de cambio de régimen que obviamente permitiera a Estados Unidos poner uno de sus peones para controlar a Irán y aprovecharse de sus recursos. A la larga, esta estrategia tampoco funcionó desencadenando una medida un poco màs desesperada: la guerra directa.
La desesperación de Trump
El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques contra Irán con la perspectiva de iniciar una guerra corta en la que unido a las presiones internas, el país se precipitara en caída y cediera al control y dominio por parte de Estados Unidos, al mismo tiempo que Israel podía ganar más territorio y convertirse en la principal autoridad de Asia Occidental. Los asesores estadounidenses creyeron que asesinando a los principales líderes iraníes se encontrarían con un país que cedería rapidamente a sus peticiones, tal y como Trump aplicó su estrategia con Venezuela y como en el pasado lo hizo también con Irak; sin embargo, Irán, lejos de ceder empezó a responder inmediatamente cada ataque, declarando la guerra a todas las bases militares y las influencias estadounidenses en los países del Golfo Pérsico, lanzando ataques contra objetivos estratégicos de Israel y como su movimiento más contundente, declaró el cierre definitivo del Estrecho de Ormuz, canal por el cual pasa el 20% del petróleo en el mundo afectando gravemente la economía mundial.
Durante estos 40 días que lleva de iniciado el conflicto han sido evidentes varias cosas: a. Que no sólo el gobierno Iraní ha resistido y se ha sobrepuesto a la guerra impulsada por EEUU e Israel, sino que también el pueblo ha combatido con ferocidad estos ataques, con apoyo total a las decisiones tomadas por sus gobernantes superando así la crisis interna que venía siendo motivada por las infiltraciones israelíes en el territorio; b. Que la estrategia estadounidense ha estado lejos de tener el efecto esperado y que por el contrario cada golpe ha tenido una respuesta contundente; c. Que Irán ha utilizado una estrategia de guerra de desgaste contra el enemigo y que se ha mantenido firme en no ceder a las presiones; d. Que otros países aliados a Irán aunque han sido golpeados también por EEUU e Israel se han mantenido firmes y en resistencia contra el enemigo como es el caso de El Líbano y de Ansarallah de Yemen; y e. Que de haber un posible perdedor en la guerra, hoy el balón se encuentra del lado Iraní, por lo que serían EEUU e Israel quienes saldrían del juego.
Dada esta situación, Trump ya ha venido mostrando algunas señales de desesperaciòn. Ante los medios de comunicación, el presidente de los Estados Unidos se ha comportado arrogante e incitador; en algunas declaraciones se muestra imponente hablando de su inminente victoria en la guerra, de lo que ha pasado a declarar ultimatums a Irán para que abra el Estrecho de Ormuz (dadas las graves afectaciones a la economía que ha sentido sobretodo el país norteamericano), amenazando constantemente con la completa destrucción de Irán. Los ultimatums y las amenazas no han hecho efecto contra un Irán que responde cada vez y que está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias por su dignidad; por otro lado, tampoco han surtido efecto las pedidas de auxilio que ha lanzado Trump a los países europeos, en particular a los que hacen parte de la OTAN que han decidido voltear a mirar a otro lado porque saben que es una guerra que implicaría más perdidas que ganancias.
Las negociaciones anunciadas para este 10 de abril solo dan cuenta de un Tío Sam derrotado al que no le queda más remedio que ceder ante las peticiones de Irán que no son pocas y que en otra situación hubieran representado una humillación a la que el imperio nunca se sometería, pero que hoy lo hace. Dentro de los puntos se incluye una reparación a Irán por los ataques propiciados, así como nuevas condiciones para el Estrecho de Ormuz a las que EEUU también deberá someterse, también se encuentra la vía libre a Irán para seguir apoyando las milicias de otros países no afines a la política occidental y también para impulsar de nuevo su programa nuclear, también se incluye el levantamiento de todas las sanciones económicas impuestas por parte de EEUU. Se hace evidente que hoy las negociaciones son a otro precio y que el imperio se cae sobre el peso de sus mentiras y del narcisismo que le caracteriza.
A modo de conclusión
La resistencia Iraní, y la del resto de Asia Occidental es una luz en el camino para los pueblos que resistimos en el mundo al imperialismo. Si bien seguramente esta no es la derrota definitiva del imperialismo, si representa una reconfiguración del orden mundial y la demostración de que es posible combatir y resistir, de que no hay enemigo invencible y de que la lucha de los pueblos es justa. Sabemos también que ante la previsión de su caída, el imperialismo anda reforzando su dominio y control en Nuestra América para mantenerse en pie a como dé lugar. Siglos de dominio sobre este continente que hoy se quieren reforzar pero que también hemos sabido resistir en la historia de lucha de nuestros pueblos. Hoy sabemos que el enemigo es poderoso, pero que también tiene grandes debilidades. El ejemplo del pueblo Iraní solo puede invitarnos a luchar, a liberarnos del yugo impuesto por los yanquis. Este es el momento de los pueblos del mundo, el momento de liberarnos o morir en el intento.
