A cada semana que pasa no se detienen los casos de agresiones, abusos de autoridad, asesinatos, persecusiones y hasta violaciones de parte de miembros de las fuerzas militares contra comunidades de diferentes territorios del país. En Colombia existe una práctica sistemática para atacar a minorías sociales y sectores de oposición al régimen oligarquico.

Estas fueron algunos hechos recientes:

En Florida Blanca, Santander, varias personas, supuestos miembros de seguridad privada, atacaron a planazos a habitantes de calle, en medio de risas que dan muestra de su cevicia. Y en Bogotá, miembrxs de la comunidad Trans fueron violentadxs por la policía sin ninguna razón, segun las denuncias de la comunidad es algo que se ha presentado de manera recurrente.

Luego del diálogo sostenido entre comunidades campesinas del Meta con las fuerzas militares y miembros del gobierno nacional y departamental, los ataques de las fuezas militares continuaron contra lxs campesinxs que exigen soluciones y opciones de vida; esta situación ya va para un mes y ha dejado multiples campesinxs heridxs.

En Toledo, Norte de Santander, 9 personas -entre liderazgos sociales y miembros de la comunidad- fueron capturadas, mientras organizaciones sociales han rechazado dichas capturas. Igualmente en zona rural de Remedios, Antioquia, fuero detenidas 5 personas, la comunidad ha desarrollado protestas y ha manifestado que son miembros conocidos y activos en la comunidad. Ambos casos se suman a los falsos positivos judiciales desarrollados por las fuerzas militares contra las comunidades organizadas.

Después de mas de una semana, el cuerpo de un líder social asesinado por paramilitares en Zona rural de Tarazá, Antioquia, fue recogido, el cuerpo fue expuesto como mecanismo para atemorizar a la comunidad por parte de dichos grupos que extienden su poder en el Bajo Cauca antioqueño.

En zona rural de Convención, Norte de Santander, fue asesinado un líder social.

Y, en Pueblo Rico, Risaralda, 7 militares secuestraron y violaron a una niña indígena emberá de 12 años. Los 7 soldados ya aceptaron su participación.

Los hechos mencionados son motivo de profunda indignación. Tanto policías y militares, como miembros de la seguridad privada, siguen siendo expresión de control y herramientas útiles a la oligarquía para mantener en la opresión a las mayorías, pero tambien a sectores minoritarios, y fuertemente excluídos, como son habitantes de calle y comunidad trans.

Como Ejército de Liberación Nacional rechazamos con contundencia este tipo de acciones de las fuerzas militares de Colombia que actuan de forma criminal y que atentan contra la dignidad del pueblo y sus luchas. Expresamos nuestro dolor y rabia, y manifestamos nuestra disposición a seguir dando la lucha con firmeza y decisión contras las fuerzas del establecimiento, sean fuerzas militares o paramilitares, así mismo continuar convocandolos a las luchas por los combios urgentes que nuestro país necesita.