A raíz de la acción militar en la Escuela Nacional de Policía General Santander realizada por el ELN, ha surgido nuevamente un amplio debate en torno a la guerra y la paz, debate al que nuestra organización invita a que se de y se reflexione sobre los distintos puntos de vista existentes. Como militantes estamos en el deber y la necesidad de participar para exponer también nuestros puntos de vista y no quede en el ambiente lo que solo los medios de comunicación, los opinólogos, los numerosos analistas que emergen, elenólogos y demás piensan de nosotros apelando al acomodamiento de lo “políticamente correcto” que alimenta la polarización de las ideas en este país.

1. Quienes proponen y declaran la guerra al pueblo colombiano son las clases dirigentes que por muchos años de la historia colombiana han sometido a los humildes y desfavorecidos a la miseria. La guerrilla es consecuencia y respuesta a esa guerra que no están dispuestos a terminar los hoy voceros de la oligarquía y quienes estamos en el ELN estamos dispuestos a asumirla por los propósitos justos de la lucha revolucionaria, en consecuencia con lo que vociferan los enemigos del pueblo deberían también asumir sus responsabilidades en la guerra que declaran, pues parafraseando al escritor Mario Mendoza, es muy fácil hacer la guerra con la sangre de los demás.

2. Los medios de comunicación y diferentes políticos (en especial de lo sectores de la derecha) han hecho llamados constantes a la no polarización del debate y de los hechos, cuando durante muchos años son estos mismos actores al servicio de los intereses de las clases dominantes quienes se han encargado de que en las redes y la cotidianidad los colombianos se informe mal, orientan las noticias a su conveniencia, cubren la corrupción y variadas estrategias para mantener el orden establecido y los poderosos sean blindados mediáticamente mientras lavan los cerebros de las personas. En este último caso, juegan con el dolor de las víctimas, seleccionan los muertos y revictimizan a los caídos, esta es la muestra del papel que han jugado estos actores en la guerra colombiana y los gravísimos daños causados en la cultura y la moral de la gente. Lamentable que en la supuesta marcha contra el terrorismo convocada por Iván Duque y el uribismo, un joven que se manifiesta y le duele por igual todas las víctimas de la guerra, sea sacado, golpeado, insultado y amenazado con la sentencia “si no te quitas eso te pelamos”.

3. Algunos analistas políticos, personas que opinan de la realidad del país y otros que tratan de interpretar al ELN y decirle el quehacer, expresan que las acciones que hemos hecho son inadecuadas para el contexto político y que no hay una lectura acertada de lo que quiere el pueblo colombiano, que no escuchamos a la sociedad y que solo cometemos errores, errores y errores. Pero nadie enfoca el debate en el terrorismo de Estado, ¿A caso cuando el gobierno mata líderes sociales tras bambalinas no es ocasión para condenar estos actos? ¿No es terrorismo cuando en las movilizaciones estudiantiles el ESMAD ataca brutalmente a un estudiante causándole la pérdida de un ojo? ¿O ya está tan confundida la sociedad colombiana que cree que nosotros somos unos monstruos y no sentimos, ni nos da dolor la perdida de compañeros, familia y otras personas en los bombardeos que hacen las fuerzas militares? La lucha debe seguir para que caiga el fiscal Néstor Humberto Martínez y los demás corruptos, para que caigan los asesinos silenciosos del actual gobierno de muerte, la lucha debe seguir a favor de la educación, la salud, en contra de los feminicidios y todas las demás luchas que aporten a construir una sociedad verdaderamente digna, trascendiendo este contexto de guerra que seguimos viviendo durante la larga historia de violencia de Colombia. No podemos dejar que las clases dominantes sigan impulsando la pacificación del país y el silenciamiento del pensamiento crítico, permitirles eso sería darles la victoria y renunciar a la paz de las mayorías.

4. Al Ejército de Liberación Nacional se le culpa de no tener voluntad de paz cuando realiza una acción militar, pero dentro de los protocolos de la guerra se está en todo el derecho de responder ante las agresiones del enemigo. Nadie pone en el debate nacional las veces que el gobierno ataca a las unidades guerrilleras, cuando asesina a compañeros que están desarmados, cuando bombardea campamentos donde también mueren familias y hay víctimas, además de no destacar los varios hechos de paz esperando que tengan correspondencia por parte de quienes estan en el poder, por ejemplo la liberación de retenidos el año pasado, la espera por varios meses de la delegación de diálogos aún sin que el gobierno de respuesta y el cese unilateral de fin de año y principios de 2019. Así que no le achaquen al ELN no tener voluntad de paz cuando no se miran las dos partes, mirar solo una de las partes como la culpable y la generadora de ambientes de tensión (en este caso a nuestra organización), es hacerle el juego a la política de guerra de Duque y el uribismo. La propuesta del ELN ha sido dialogar en el marco de un cese bilateral pero el gobierno pasado y este no lo quisieron y prefirieron negociar en el marco del conflicto.

5. El sueño de servir a la patria también lo tenemos hombres y mujeres que hacemos parte el ELN, no es un sueño exclusivo de los hijos e hijas de la burguesía nacional ni de las instituciones de guerra. Las clases dominantes han utilizado a las familias de los pobres de Colombia para mandar a sus hijos a la guerra haciéndoles creer que están defendiendo al pueblo, cuando en realidad están protegiendo los intereses del capital privado. Servir a la patria no es impulsar operaciones junto con grupos paramilitares, ni es dejar hacer y dejar pasar como si nada el negocio del narcotráfico, tampoco es reprimir a la gente hasta el punto de asesinarla por pensar diferente, ni es el maltrato cotidiano y los abusos de poder que cotidianamente sufrimos por parte de policías, militares, políticos, jueces, etc. Servir a la patria es luchar porque los derechos fundamentales de los seres humanos se garanticen y se cumplan, servir a la patria es que la mayoría de jóvenes de estratos 1 y 2 tengan la posibilidad de ser ingenieros, biólogos, profesores, científicos para que aporten al desarrollo de esta sociedad maltratada por la concentración del conocimiento, servir a la patria es estar de lado de las comunidades campesinas, indígenas, de los desfavorecidos, es impulsar proyectos con ellos y defenderlos de verdad, de ninguna manera servir a la patria es proteger las grandes extensiones de tierra de los narco-terratenientes, ni proteger los monocultivos de quienes se robaron la tierra matando y desplazando gente, ni proteger por las carreteras los containers de mercancías de los grandes capitalistas nacionales e internacionales.

6. Tal como lo dijo nuestro comandante Pablo Beltrán: “no se pelea con las manos atadas”, sobre todo cuando el gobierno direcciona una ofensiva permanente contra el ELN acudiendo a todos los métodos de mezquindad como utilizar menores de edad en la guerra, utilizar bombas con excesivo peso que afectan a las comunidades cercanas y violar permanentemente el derecho internacional humanitario (DIH). Por la tanto es necesario defenderse y es justo resistir. Nadie que es atacado en cualquier situación deja que lo sigan atacando hasta matarlo sin tratar de defenderse.

7. La paz será siempre el camino para las mayorías de Colombia, pero no como a la oligarquía se le de la gana de imponerla, sino sumando voces y escuchando los cambios que necesita el país. La clase minoritaria sigue empeñada en impulsar la guerra como mecanismo para sostener sus privilegios y seguir robando y desangrando al país. Por el contrario la intención del pueblo sigue siendo el diálogo, la solución política y una paz que represente transformaciones importantes en la sociedad, con esta paz es que estamos de acuerdo y el ELN la persigue desde que se alzó en armas, con esas intenciones y esos propósitos estaremos siempre junto al pueblo.