
Por: Camila Villamizar, corresponsal de Antorcha.
En las últimas semanas se ha intensificado la protesta social en Bolivia, en respuesta a políticas que profundizan la desigualdad social. Fogatas, petardos y pintas llenan a La Paz y diferentes rincones del país, en rechazo a las políticas del presidente Rodrigo Paz a 6 meses de su posesión. La chispa popular lleva ya más de un mes, donde el pueblo boliviano se viene manifestando contra la acumulación de poder y la precariedad económica. Resultado de las reformas del gobierno del presidente Paz, que ha implementado políticas que favorecen a unos pocos. Con más de 100 puntos de bloqueos, la base social, la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación Campesina ‘Tupac Katari’ siguen convocando a protestas sumando a la continuidad histórica de rebeliones contra el modelo económico y la represión.
Estos paños de agua tibia reformistas, buscan promover la venta de tierra destinadas a la agricultura, precarizar el trabajo y bajar los salarios; y en especial modificar políticas constitucionales que gracias a los periodos de gobierno anterior habían logrado hasta ahora mejorar la administración de bienes naturales en el país, pero con el actual gobierno se busca promover e intensificar la privatización y desigualdad, condiciones al servicio del capital y de las élites. Esta realidad en el país, se ha ido intensificado en medio de escándalos que salpican al gobierno actual, como el tráfico con las ‘Narco maletas’ en la Aduana Nacional la cual sigue siendo una economía ilícita sin los controles suficientes.
Entre las exigencias se encuentran propuestas de diálogo en el marco del pacto social, la atención a las problemáticas y la dignidad salarial; y como principal exigencia la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Entre los mecanismos que se vienen desarrollando por parte de la protesta social están los bloqueos, la ocupación de infraestructura, la movilización y las asambleas. Esta medida de presión, que exige su renuncia, es alentada por los campesinos “ponchos rojos”, maestros rurales, la dirigencia de la Central Obrera Boliviana y sectores afines al expresidente Evo Morales.
Sin embargo, en respuesta a la justa protesta social el gobierno ha respondido con represión y criminalización. Los doce países del llamado ‘Escudo de las Américas’ recién creado por Trump , han respaldado el gobierno represor y neoliberal de Bolivia. Demostrando cómo la política yankee se ha reformulado y fortalecido con su Doctrina Monroe, donde se ha identificado una sistemática deslegitimación de gobiernos alternativos, criminalizados y un gobierno fascista que reprime y pretende tener control económico por medio de políticas que fortalecen la desigualdad social y el empobrecimiento del pueblo.
Por otro lado, la protesta social ha dejado como resultado víctimas mortales y un sin número de afectaciones por abusos por parte de la fuerza represiva. Además, el trato que la institución ha tenido ha los líderes y lideresas han dinamitado cualquier opción de acercamiento con el sector obrero y de transporte; pues ha buscado cooptarlos y pacificar la protesta social.
Las actuales movilizaciones no solo en Bolivia, sino en Chile, México y diferentes países del cono sur, demuestran que los históricamente excluidos mantienen viva la llama popular, por la defensa de la vida y los territorios, como también la autonomía y liberación de los pueblos. La oleada de protestas sociales e inconformidad, son ejemplo para los pueblos hermanos que se han adormecido en medio de políticas progresistas y neoliberales, la construcción de poder popular y la insurrección de los pueblos seguirá siendo el camino por cambios y transformaciones reales.
