Este 2 de mayo presionado por la protesta social el Gobierno retiró su Reforma Tributaria, no le sirvió usar el Ejército y tanques de Guerra contra los manifestantes, porque la indignación popular pasó por encima de la pandemia, el miedo y las balas del régimen.

Uribe para mantenerse en el poder aplica la fórmula de “los tres huevitos”, consistente en aplicar la Seguridad Democrática para mantener la cohesión social y así obtener la confianza de los inversionistas; la que acaba de ser derrotada en las calles y campos de Colombia por la gran mayoría que rechaza los nuevos impuestos, destinados a pagar la Deuda Externa y los gastos de la Guerra perpetua dirigida contra los propios colombianos y contra países vecinos.

Este triunfo de la sublevación popular resquebraja la dictadura mafiosa colombiana, con la que sostienen el modelo neoliberal dedicado al despojo de los bienes comunes nacionales y a ‘chupar la sangre’ del país, por medio de una Deuda Externa que entre más la paga Colombia más grande se vuelve; queda cuestionado el sistema de despojo y depredación imperante y la tiranía con que lo sostienen, lo que constituye un avance en la lucha por democratizar el país, erradicar la corrupción estructural e instaurar un modelo económico al servicio de las mayorías nacionales.

Esta derrota que la lucha popular propina al tercer Gobierno de Uribe cuestiona a fondo el régimen dedicado a perseguir y exterminar opositores, líderes sociales y defensores de Derechos Humanos, que se ha cebado contra el Proceso de Paz y se nutre de inculcar odio y miedo entre la gente, con el propósito de avivar el conflicto e impedir que Colombia cambie y pase la página de la Guerra.

Para dejar atrás el ‘régimen de los tres huevos’ es decisiva la lucha popular que sostiene las banderas de democracia, anticorrupción, paz, justicia social y soberanía, que debe ser potenciada desde las fuerzas políticas caracterizadas por servir al pueblo y no a la minoría súper rica a la que sirve el viejo régimen.

La batalla está en “barajar y repartir de nuevo”, para que el Presupuesto General de la Nación deje de estar destinado a complacer al Fondo Monetario Internacional y al plan de Guerra perpetua de Estados Unidos, para dedicarse a atender los derechos fundamentales de la gran mayoría de la sociedad colombiana, esto determina el debate que prosigue sobre la Reforma Tributaria y la Reforma a la Salud.

Editorial de la Revista Insurrección