Por: Comando Central (COCE)

Una ficha de Uribe que funge como Fiscal del caso declaró que este ex Presidente no tiene cargos para ser enjuiciado contrariando la opinión de la Corte Suprema, el caudillo celebró dando “gracias a Dios por este paso positivo”.

Hay que recordar que “la voz del pueblo es la voz de Dios” y si Uribe fuera tan devoto en vez de estar dedicado a burlar tribunales, se arrepentiría del dolor que causa a la sociedad colombiana, asumiría las responsabilidades por el Genocidio perpetrado bajo su Gobierno, para reparar a las víctimas les pediría perdón y juraría que nunca más volvería a desatar tragedias contra Colombia.

Lo que en la realidad ocurre es que este ex Presidente ha construido una gran maquinaria enquistada en el Estado con la que oculta la verdad y esquiva la justicia; para lograr el “paso positivo” como él lo llama colocaron al Fiscal Jaimes, a este lo nombró el Fiscal General Barbosa que fue nombrado por el Presidente Duque, que ganó las elecciones de 2018 gracias a que el Cartel mafioso del Ñeñe Hernández presionó y compró los votos necesarios para elegirlo, en una operación coordinada por la Caya Daza la asesora legislativa de Uribe, quien actuó bajo las órdenes que él le impartió.

La voz del pueblo es la voz de las víctimas que exigen sus derechos, reclamo que constituye el corazón del Proceso de Paz y por esto Uribe ataca con saña todo lo que tiene que ver con una Solución Política del Conflicto, a la vez que conduce su maquinaria para mantener sometido al país a un régimen de Guerra perpetua.

En la Mesa de Conversaciones desarrollada entre el Gobierno de Santos (2010-2018) y el Ejército de Liberación Nacional, el Punto 4 de la Agenda de negociaciones dice: “en la construcción de una paz estable y duradera, es esencial el reconocimiento a las víctimas y a sus derechos, así como el tratamiento y la resolución a su situación con base en la verdad, la justicia, la reparación, los compromisos de no repetición y el no olvido. El conjunto de estos elementos fundamenta el perdón y proyecta el proceso de reconciliación”.

Tener una nación soberana, democrática y en paz con justicia social depende de la lucha de las grandes mayorías de Colombia, que en su camino para constituirla derruirán la maquinaria que maneja Uribe.

Editorial de la Revista Insurrección