Editorial Revista Insurrección Nº 814

Comando Central

Blinken el Secretario de Estado de Estados Unidos (EEUU) visitó la semana pasada a Ecuador y Colombia, para mejorar la desprestigiada presencia del imperio norteamericano en esta región, en momentos en que crece en ella la influencia de poderosos rivales suyos como China y Rusia.

El Secretario Blinken en la Universidad San Francisco de Quito dijo, “apoyamos a Gobiernos que no reflejaban la voluntad de su pueblo y no respetaban sus derechos humanos. Nos encontramos en un momento de ajuste de cuentas democrático”; luego pasó a Bogotá donde precisó que “es de vital

importancia la rendición de cuentas por las más graves violaciones de los Derechos Humanos y los abusos cometidos durante el Conflicto del país, la rendición de cuentas por los abusos cometidos en respuesta a las protestas de este año y, rendición de cuentas por los responsables de los ataques a los defensores de los Derechos Humanos, los periodistas y otros líderes de la sociedad civil”.

Según este prontuario criminal los matarifes de la élite colombiana deben responder por el Genocidio que perpetran, pero el visitador imperial omite decir que los EEUU son el soporte fundamental de este régimen de dictadura neoliberal, porque son los principales beneficiarios de su existencia, entonces, ¿ellos mismos se van a ajustar cuentas?, no lo van a hacer, porque lo dicho por Blinken en Quito de que antes apoyaban dictaduras en América Latina y el Caribe, lo negó en Bogotá al reiterar el respaldo al dictatorial régimen colombiano, considerado el aliado más importante de EEUU en la región.

En el continente crece la lucha por hacer valer los intereses nacionales y populares tras la meta de conquistar la segunda y definitiva independencia, con múltiples expresiones en Colombia, que avanzan en un esfuerzo democratizador para dar vida digna a la gran mayoría que hoy no cuenta con ella, en este camino van a echar al cesto de la basura maléficas armas con que someten a estos pueblos, tales como la fracasada Guerra perpetua contra las drogas, y el inicuo y depredador modelo neoliberal; le queda a los EEUU el dilema de ser un Buen Vecino que respeta la voluntad de los pueblos del continente o la de atravesarse como bestia muerta en su camino.