Tras 10 meses de pandemia el país suma 2 millones de contagios y pasan de 50.000 los muertos por Covid-19, lo que hace más mezquina a la corrupción del régimen que devora hasta el dinero público asignado a la compra de las vacunas.

La solución que se le ocurre al Gobierno es decretar todo tipo de cuarentenas y toques de queda, con los que recrudecen el hambre que golpea al 60 por ciento de colombianos que viven en la economía informal, sectores que ni siquiera devengan el salario mínimo; también arrincona a pequeños y medianos empresarios, a todos les continúan negando auxilios como la Renta Básica y créditos para las Pymes.

Situación de exterminio por hambre que el régimen acompaña con la persecución y eliminación de opositores, líderes sociales, defensores de Derechos Humanos y del medio ambiente.

La Misión de la ONU llama la atención por la nueva fase de Guerra en que se hunde el país, caracterizada por un Genocidio que en los 4 años transcurridos desde la firma de Acuerdos de Paz deja más de 1.000 líderes populares asesinados, y pasan de 250 los ex combatientes de las FARC que también han matado.

La dictadura mafiosa imperante que monopoliza todos los poderes del Estado garantiza la impunidad a los criminales, como acaba de ocurrir con la Fiscalía General que en vez de abogar por las víctimas como es su deber, protege a victimarios como el ex Presidente Uribe Vélez.

Las luchas que trae el pueblo colombiano por su dignidad como sociedad y como nación se están encargando de presionar cambios que cimientan un futuro de paz, tal como ocurre en el resto del continente, en una verdadera ola democratizadora que apunta a barrer narcorepúblicas, regímenes de capitalismo salvaje, racistas, depredadores y golpistas.

Los objetivos de la movilización que recorre las calles de Colombia han de ser recogidos por los Programas de las fuerzas políticas alternativas que aspiran a llegar al Gobierno en 2022, para que la ola democratizadora siga alentando tanto a la protesta social como a la puja dentro de las instituciones estatales.

Los derechos del pueblo han sido conseguidos siempre por la lucha decidida y constante, por tanto la paz con justicia social solo llegará a Colombia por medio de la presión social de las mayorías nacionales, lucha en la que como Ejército de Liberación Nacional seguiremos colocando la cuota que nos corresponde.