Por José Mulato
FU Héroes y Mártires de Cartagena

Hace ya una década que en las distintas ciudades de nuestro país se inició la implementación del modelo de transporte masivo urbano, que en teoría sería la solución a los problemas de movilidad que se presentan en las distintas urbes de nuestro país, sin embargo dichas soluciones no han llegado, por el contrario día tras día se ven muestras de su fracaso. Un sistema construido con una metodología de copie y pegue de otros sistemas a nivel internacional, que privilegia el capital trasnacional por encina de los intereses de transportistas locales y la población en general.

La monopolización del transporte masivo de pasajeros en ciudades grades e intermedias de Colombia en manos de conglomerados, conformados por intereses particulares y funcionarios públicos, se presentó como la solución al mar de problemas de movilidad que se presentan en nuestros territorios. Hoy son incapaces de resolver estas problemáticas y por el contrario acrecienta otras relacionadas con el empleo y la falta de oportunidades laborales para la población que depende de este sector de la economía.

Ciudades como Bogota, Barranquilla, Cali, Cartagena, Bucaramanga, Manizales, Armenia y Pereira, presentan los casos más alarmantes donde se implementó este modelo de forma arbitraria, sin tener presente las condiciones y necesidades específicas de cada localidad, sin realizar los ajustes necesarios para que estos se ejecutaran de forma adecuada y menos traumática, por lo cual hoy en día los dolores propios de estos cambios se hacen insoportables para la población más vulnerable, dejando en evidencia lo innecesario e insostenible de un sistema basado en la privatización, la concentración de capitales y la alianza con políticos tradicionales.

Entre las situaciones problemáticas que se presentan de forma generalizada en muchas de las ciudades donde se ha implementado este sistema, se encuentran las siguientes:

La insuficiente oferta. El número de buses y alimentadores para transportar el volumen de gente en cada ciudad es insuficiente. Éste es un problema evitable y previsible que los políticos de turno no les interesa regular o controlar de los proyectos urbanos. La insuficiencia de buses es insostenible con una infraestructura limitada y políticos tradicionales corruptos que le ponen precio a todos los proyectos que realiza el Estado. Esto anuncia que es inevitable y además urgente la articulación y fortalecimiento con alternativas informales (bicitaxis, mototaxis, motocarros, colectivos, etc.) y/o mixtas para transporte de pasajeros.

Improvisación y absoluta falta de planeación. Si bien el modelo anterior de transporte colectivo de pasajeros en las ciudades se caracterizaba por lo caótico y poco regulado, no ejercía una persecución sobre la población, ni sostenía la privatización del servicio público. Hoy la falta de planeación sigue dejando por fuera a las periferias de las ciudades, las condena al peor servicio y agranda la exclusión mientras estimula la inversión de capitales hacia proyectos de “modernización”.

Mal servicio. Una vez implementado este sistema en las distintas ciudades uno esperaría que éste fuera digno para los pasajeros, pero debido a la gran afluencia de ciudadanos y la poca cantidad de vehículos en circulación hace que en las horas pico los buses sean unas auténticas latas de sardinas humanas, lo cual deriva otras problemáticas que atentan contra los derechos e integridad de los ciudadanos; ésta situación se agudiza por falta de mantenimiento de los vehículos pues no son pocos los buses que se quedan tirados en las calles y garajes por falta de mantenimiento, ya hemos visto casos como el acontecido en Bogota, en donde un bus articulado se partió en dos, cuando cubría una ruta en plena hora pico.

El horario de funcionamiento también es un problema que se vive con mayor fuerza cuando implementan nuevas rutas y barrios, pues debido a la flexibilidad y adaptabilidad del modelo anterior las rutas de transporte funcionaban desde más temprano y hasta más tarde, permitiéndole a las personas que viven en sitios alejados a sus lugares de trabajo, estudio, recreación o centros urbanos, salir con tiempo para sus desplazamientos, cosa que con este modelo no es posible en tanto funciona con restricciones de horario, ocasionando más problemas que soluciones para las personas que viven en sectores donde la cobertura del sistema no es plena, es decir, para las periferias urbanas.

Altos costos. Es evidente que la mala implementación y adecuación del sistema masivo de transporte urbano en las distintas ciudades de nuestro país, lo hace insostenible en el tiempo de forma autónoma y lo obliga a ser financiado por el Estado con obras de infraestructura y obligaciones institucionales. En un futuro casi inmediato se tendrá que recurrir de forma generalizada al aumento del valor del pasaje y el apoyo económico casi total por parte del Estado.

Las luchas urbanas en el país vienen expresando que un trasporte público de pasajeros a la medida de las necesidades de la población es urgente. Un servicio público que responda a la demanda con calidad y dignidad, poniendo por encima los intereses de las mayorías mas vulnerables sobre el de los conglomerados económicos. Una salida integral que implica solución a las distintas necesidades económicas de los sectores que subsisten al rededor de este renglón económico. Son las luchas urbanas, la brújula que va marcando la dirección del cambio.