La savia es esa sustancia que se mueve al interior de los tallos en las plantas. Esta es una de las enseñanzas básicas que suelen darse en cualquier institución de educación primaria sin importar el territorio, estrato socio-económico ni disciplina que practique. Las figuras literarias como la metáfora y las analogías son también conocimientos que se adquieren en ese mismo nivel. Con ellos, los números y las matemáticas, la religión (por demás sólo enseñada desde el catolicismo) y la academia occidental, esa que tan ‘amablemente’ trajeron los invasores de Europa a nuestras tierras.

La victoria que les ha permitido a los agentes extranjeros mantenerse en nuestras tierras, adquiriendo nuestros bienes, explotando nuestra gente tiene precisamente el tamaño y la sutileza con la que se ven esos ‘conocimientos básicos’. La invasión que se realizó a América Latina hace siglos no es sino la oportunidad aprovechada y potenciada por la avaricia del extraño. Lo que ellos llaman triunfo real fue ganar – desde entonces por medios violentos – aliados en la multitud.

Hay que pensarlo: la masacre que realizaron con nuestros ancestros, las compañeras y hermanas violadas, nuestros hermanos afrodescendientes esclavizados. Nuestro patrón común fue simplemente no parecernos a ellos y encontrarnos con grandes riquezas sobre los pies, riquezas de naturaleza que estábamos dispuestos a defender, porque eran de todos y para todos. Siglos después, bajo la premisa que, aunque con puntadas burguesas como la Revolución Francesa de 1789, conquistados algunos eslabones hacia la igualdad, la estrategia se convierte en la persuasión.

Las grandes empresas, la tecnología, los lujos, el mal del ‘tercer mundo’, el mal llamado emprendimiento, son tan sólo síntomas de las intenciones que se tienen desde el imperialismo, desde una muy pequeña cantidad de personas ubicadas en lugares de poder por todo el mundo, para mantener una relación donde nosotras y nosotros parecemos ser aliados, sin embargo sólo somos servicio. Seguramente no son pocos los casos en que en las propias familias, los padres, madres, hermanos, etc, trabajan para uno de estos actores. La situación es la misma; en muchas ocasiones con seguridad tendrán jefes cuya calidad personal en lo individual no se pondría en cuestión, seguramente parecerán y hasta serán a su juicio ‘buenas personas’, pero de eso se trata.

Con críticas y diferencias frente a algunos de los pensadores clásicos de las ciencias sociales, Max Weber presentó 3 tipos puros de dominación legítima: legal, tradicional y carismático (Weber, 1922). Si bien en sentido general, se pueden observar estos en como funciona nuestra sociedad cuando nos sometemos a las leyes aunque en general no las entendamos o nos agraden, en cuanto seguimos una creencia religiosa aunque el amor a Dios y al prójimo lo entendamos distinto, para el caso de nuestra cultura han ido ganando aliados desde el tipo carismático.

“Pobre payaso, ríe por no llorar”

Como el vendedor en el centro de su ciudad, en época decembrina o vacacional, como las ofertas en los centros comerciales para comprar cosas que quizás no necesitemos, como los coloquialmente llamados ‘jaladores’ de los restaurantes en las galerías de la ciudad; el sistema está ahí mostrándonos su mejor cara para que creamos en lo que nos dice. La diferencia es que en los anteriores ejemplos encontramos gente igual a nosotros, buscando una oportunidad para ganarse la vida.

Según el Informe Mundial de Felicidad 2018, que se realiza desde el 2012 por la ONU1, Colombia se sitúa en el puesto No. 37 de 156 países evaluados por el ranking. Varios de los aspectos que evalúa el informe implican temas como salud, educación, estabilidad, libertad política y este año se centró la atención en las cifras frente a la migración. Si leemos esto tal cual, no tiene mucho sentido que nuestro país ocupe dicha posición, sabiendo que, somos el país con más de 300 líderes sociales asesinados entre 2017 y 2018, el mismo con tres ciudades dentro del top 50 de urbes más inseguras de Latinoamérica (Cali, Armenia y Cúcuta, la primera como la más insegura del país)2 y uno de los países con más informalidad laboral del continente.

La cultura que tenemos es amigable, cálida, colectiva, es cierto. Sin embargo, cada vez se hace más necesario cuidarnos entre nosotros y expandirlo internacionalmente hacia Nuestra América. La solidaridad del pueblo y los pueblos es un llamado que poco a poco grita más fuerte; no seremos más aliados del enemigo que nos destruye y explota desde afuera, que nos convence de que con lo que nos ofrece podemos vivir y vivir bien. La cara bonita del ‘sueño americano’, la búsqueda de lujos y adquisición de bienes innecesarios por encima de valores y tradiciones propias y de nuestras comunidades, no será la que nos convenza más. La Liberación Nacional está en el camino de la cara amiga del vecino, la sencillez de la familia, la fortaleza de las amistades, y la ‘berraquera’ de las comunidades, en eso creemos como ELN y es ahí donde continuaremos creciendo para continuar con este proyecto de sueños en todos los años venideros.

Bibliografía

WEBER, M. (1922). Cap. III “Los tipos de dominación” en Economía y Sociedad. University of California.

Web

CCSPJP (2017). Informe Anual de las 50 ciudades más peligrosas del mundo en http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/biblioteca/download/6-prensa/239-las-50-ciudades-mas-violentas-del-mundo-2016-metodologia?utm_medium=website&utm_source=archdaily.co

Cuál es el país más feliz del mundo, según el Informe Mundial de la Felicidad 2018 de la ONU en https://www.infobae.com/america/mundo/2018/03/14/cual-es-el-pais-mas-feliz-del-mundo-segun-el-informe-mundial-de-la-felicidad-2018-de-la-onu/