Editorial Revista Insurrección Nº 809

Por: Comando Central (COCE)

Del incendio que vive el país salen llamaradas de Paro Nacional y también expresiones de delincuencia de la gente en lucha por sobrevivir, que la élite gobernante pretende sofocar militarizando las grandes ciudades y multiplicando los Grupos de Limpieza Social y Política.

Las grandes empresas de comunicación empeñadas en desinformar dicen que “la economía del país está en reactivación”, mientras los tecnócratas imitan a los banqueros de Estados Unidos que sueñan que imprimiendo billetes y manejando las tasas de interés, resuelven la crisis y lo que logran es que el poder adquisitivo de la gente caiga enormemente, echando a millones de personas al abismo de la pobreza y la miseria, como en Colombia donde los precios de los productos a mitad de año fueron el doble de los de 2020, el desempleo trepó a 14,3 por ciento pero el de los jóvenes subió hasta el 23,3 por ciento, así al 60 por ciento de la población (30 millones) la han sumido en condiciones miserables de vida, entonces ¿cuál reactivación?

Los que ganan son las corporaciones transnacionales, los súper millonarios nacionales como Sarmiento Angulo y la mafia que administra el país engordada con el narcotráfico y la corrupción sistémica, mientras saquean los bienes naturales y el erario, modelo económico depredador que defienden con el régimen dictatorial sostenido por las Fuerzas Armadas y millares de grupos paraestatales, usados para perseguir y silenciar opositores de los partidos de izquierda, líderes sociales, defensores de Derechos Humanos y del ambiente y excombatientes firmantes del Acuerdo de Paz de noviembre de 2016, genocidio colombiano del que se conduelen en el mundo y por eso rechazan a sus perpetradores, como lo acaban de hacer los libreros en España:

“La presencia del Presidente colombiano en nuestra Feria del libro es un lavado de cara que no podemos pasar por alto, no se lava la sangre derramada a través de nuestro encuentro cultural más preciado”.

A la par desarrollan la competencia electoral en la que el caudillo traza sus Líneas Rojas para mantener invariable su modelo económico neoliberal y su régimen dictatorial, mientras las fuerzas alternativas que ganan el favor popular enfrentan la doble amenaza de perder por fraude como en 1970, y la de ser eliminados para que no ganen las elecciones de 2022, como lo hicieron contra Gaitán en 1948; en consecuencia, derribar las Líneas Rojas solo será posible con la articulación de todas las fuerzas populares en un intenso proceso de luchas y resistencia.