Editorial Revista Insurrección Nº 810

Por: Comando Central (COCE)

En el Presupuesto de la Nación de 350,4 billones de Pesos que está en aprobación, destinan el 82 por ciento a burocracia, pago de Deuda Externa (DE) y Guerra, pero solo incrementan la inversión social en 3,7 por ciento, mientras suben en 9,1 por ciento el pago de la DE.

El cuento que inventó el Gobierno para su cuarta Reforma Tributaria fue llamarla “Ley de Inversión Social”, cuando su nombre real es Ley de Incremento del Pago de la DE, gasto que será cada vez mayor por las últimas deudas que contrajeron con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otra de la semana anterior con el Banco Mundial (BM) por 500 millones de Dólares, desembolsos que siguen la Ley de la adicción, en la que el pervertidor suministra una dosis de droga cada vez mayor al adicto degradándolo cada vez más y manteniéndolo sujeto a su control, así mantiene la hegemonía neoliberal la denominada banca multilateral.

A estos banqueros les sirve que el Gobierno gaste más de lo que produce el país porque este déficit fiscal dizque lo remedian con un mayor endeudamiento externo, con lo que lo esclavizan en un círculo vicioso que engorda a los parásitos del FMI y el BM, a la vez que la élite dominante se lucra con el derroche burocrático y la corrupción, cobro que hace por administrar ingresos adicionales que por ejemplo generan la mejoría de precios del petróleo (16,4 billones de Pesos), la cuarta Reforma Tributaria (15,2 billones), la venta de Isagen (14,2 billones), los 11,8 billones de Pesos del FMI y los 500 millones de Dólares del BM.

La banca y el régimen como parásitos viven de la sangre colombiana, mientras la mayoría sobrevive en el desempleo, el trabajo informal, el hambre y las enfermedades en un estado de penuria creciente que alimenta explosiones sociales como el reciente Paro Nacional, sublevación que equivocadamente la élite dominante cree sofocar incrementando los gastos de Guerra, mecanismo de “tratar de apagar la hoguera echándole gasolina” que cada vez funciona menos. Apagar el incendio nacional exige cambios estructurales a los que se opone el régimen dictatorial imperante y su patrocinador el Gobierno de Estados Unidos, dichos cambios llegarán por la fuerza de las luchas de la mayoría que instaure un Gobierno para la mayoría, en una alternancia que va más allá de un cambio de caras en la administración, para ser un Gobierno democrático y soberano que traiga la paz con justicia social a Colombia.