Por: Rafael Rodriguez

Cuando hablamos de un nuevo modelo de Estado siempre el debate está en como se debe organizar la institucionalidad, como aquel debate sobre la revolución Bolivariana recién llegada al poder y las formas de creación de un nuevo Estado o la transformación del mismo con las debidas reformas estructurales que lo pongan en verdad al servicio de su gente, un debate que aun hoy en día se piensa y que aun se camina y se construye en ese país.

Pues bien todo debate sobre las transformaciones sociales que Colombia necesita pasa por el funcionamiento del Estado y su institucionalidad, el enfoque las economías y las construcción de economías populares que sustenten un proyecto de gobierno durante años para lograr una transición a un gobierno socialista que resista los posibles ataques y saboteos del imperio como lo pensamos en el ELN.

Poco se habla en estos debates del entorno natural y de los servicios ambientales que ofrece el ambiente, de su importancia crucial para la existencia humana como base de recursos y de la economía mundial. Pues al parecer no hemos entendido, o simplemente ignoramos el papel que juegan los servicios ambientales para la vida humana.

Los servicios ambientales son todos que nos brinda el conjunto de medio natural y biótico existente en el planeta como la captación y filtración de agua, la mitigación de los efectos del cambio climático, la generación de oxígeno, la asimilación de diversos contaminantes, la biodiversidad (entendida como la capacidad de diversidad de vida de un ecosistema que brinda diferentes insumos para la vida humana), la retención de suelos, los paisajes culturales, la oferta hídrica entre muchos otros más específicos que sustentan las actividades industriales, agrícolas y humanas en general del mundo, es decir la base de las economías de cada país es el medio natural que depredamos y del cual usufructuamos para convertir en servicios y productos para la comodidad y calidad de vida de los pueblos.

Entender este concepto nos obliga a pensar en la gestión respecto del ambiente que realiza nuestro país, en cabeza del actual gobierno y que como sus antecesores no han entendido que nuestro mayor fuerte es nuestra biodiversidad y vida existente en nuestros ecosistemas.

Para empezar las tasas de deforestación en el país luego de firmado el acuerdo de paz con las FARC – EP han venido en aumento, en el año 2018 fue del 10% mientras que en el año 2019 del 19,2% según el IDEAM esto representa un incremento significativo en el ritmo de tala de bosques para actividades mineras, ganaderas y de exploración de recursos.

Sumado a esto se presenta la iniciativa del gobierno de aprobar los pilotos de explotación petrolera a través del Fracking, método que usa y contamina grandes cantidades de agua, poniendo en riesgo la oferta hídrica de las zonas donde se realiza afectando acuíferos subterráneos entre otros impactos. Puerto Wilches en el departamento de Santander es un municipio agrario y pesquero y es una de las zonas para implementar este modelo de explotación, además de que históricamente ha sido amenazado por el avance de los monocultivos industriales en este caso para la producción de aceite de palma, lo que ha causado que la pesca se disminuya en un 50% es decir la mitad en los últimos años.

Estos monocultivos son la puerta de entrada para que grandes empresas extranjeras agroindustriales inviertan en el agro colombiano aumentando el desplazamiento a zonas urbanas y la concentración de tierra en pocas manos, y sobre esto podemos ver al Valle del Cauca con sus ingenios azucareros que han acabado caso totalmente con las pequeñas unidades productivas que restan. Departamentos como Norte de Santander y los Llanos orientales no son ajenos al avance del uso del suelo para el cultivo de palma, este sector paso de sembrar en 2007 5800 hectáreas a 22044 en 2016 según el periódico El Universal.

Con todo esto vemos la inoperancia y falta de capacidad del gobierno para asumir un papel de control a la deforestación, para realizar consulta previa con las comunidades antes de implementar pilotos de explotación y sobre todo, otro aspecto mas que hace ver su intención de seguir beneficiando al capital por encima de los intereses colectivos de quienes habitan los territorios, sin establecer políticas ambientales claras que frenen y prohíban practicas económicas que pondrán en riesgo el acceso a recursos naturales por parte de las comunidades en los próximos años.

En este contexto nacen expresiones de resistencia ante este modelo de desarrollo para unos pocos, y numerosos lideres ambientales encabezan hoy las luchas para evitar que sus territorios de vida sean acabados por el interés financiero de una clase burguesa, esto pone a Colombia como uno de los países donde mas se amenazan y asesinan lideres sociales en este caso aquellos que defienden el ambiente y la biodiversidad.

Paradójicamente hace unos días Iván Duque recibió un premio en los estados unidos por su liderazgo frente al tema de la conservación del ambiente y nosotros nos preguntamos con las pequeñas cifras que se han aportado y mas que eso la evidencia de las vidas que han cegado por gritar contra la contaminación y destrucción de la naturaleza ¿sera su liderazgo en la organización criminal de la cual hace parte, que ha asesinado lideres, jóvenes y manifestantes a lo largo y ancho del país para mantener un orden establecido a sangre y fuego y que poco a poco se le sale de las manos?

Nosotros desde el ELN pensamos y nos recogemos en que la verdadera riqueza de un país no esta bajo el suelo, sino en los valores de sus pueblos y en el respeto por su territorio. No hay desarrollo sostenible sin el respeto a la vida y los derechos humano.