Desde hace varias décadas hemos asumido la solución política al conflicto como una búsqueda principal de nuestra organización, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Consecuencia de ello es la participación de nuestra delegación en la mesa de conversaciones en Quito, Ecuador, en la cual buscamos posibilitar espacios de encuentro y generación de propuestas, donde sea la misma sociedad la que plantee la solución a la indignante realidad que vive, que se resume en transformaciones estructurales para lograr la paz con justicia social para el pueblo colombiano.

La participación de la sociedad es el centro y corazón de la agenda de diálogo, por ello desde el inicio de este escenario hemos insistido en que sea tratado como un elemento principal. Este primer punto nos llama a encontrarnos para habilitar mecanismos, oportunidades, consensos, propuestas, en pro de mejorar las condiciones de vida de las y los colombianos.

Pero ¿qué es participar ?

Es decidir sobre los rumbos que debe tomar el país, es ser tenido en cuenta, ser sujeto de acción. Es lograr que el mismo pueblo se manifieste sobre su situación y proponga como resolver las problemáticas que le aquejan. Es encontrar salidas a la informalidad, la crisis carcelaria, el genocidio en curso contra líderes sociales, la criminalización de la protesta, la falta de inversión social, el abandono estatal, los asentamientos urbanos, la negligencia en la salud, por nombrar solo algunas situaciones de las muchas que se deben transformar.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) iniciamos el año con una tasa de desempleo que se incrementó a 9,4%. De igual manera, se reporta que el desempleo urbano alcanzó 9,6%. Al mismo tiempo, empresarios y funcionarios del gobierno acordaron aumentar el salario mínimo en 5,9 por ciento para el 2018. Esto quiere decir que el básico pasó de $737.717 a $781.242 mensuales, tan solo 1.450 pesos diarios, un incremento miserable e indignante que no se corresponde con el aumento en la canasta familiar, los impuestos y en general el costo de vida. Lo único que logra con ello es empeorar la realidad de las y los trabajadores en Colombia, y este es solo un botón de muestra de las voluntades del gobierno.

Después del cese al fuego

Es la primera vez que nuestra organización acuerda un cese bilateral temporal, el animo ha sido generar confianzas que nos permitan detallar nuestros intereses y aliviar la crisis humanitaria que ha generado esta guerra impuesta. Sin embargo, la delegación del gobierno se levanta de la mesa, obstaculiza el inicio del quinto ciclo de los diálogos, y sigue demostrando su poca voluntad de avanzar en el proceso de negociación de la agenda pactada; como único argumento utiliza las acciones militares del ELN, realizadas cuando ya había finalizado dicho cese.

Ante ello, cabe resaltar que el Ejercito de Liberación Nacional cumplió a cabalidad la orientación de cese al fuego realizada desde el comando central por nuestro primer responsable, Comandante Nicolás Rodriguez Bautista, el pasado 29 de septiembre. Durante los 101 días de cese, se respetaron los compromisos en todo sentido de manera unificada y nos mantuvimos firmes manifestando nuestra voluntad de paz.

Nuestra delegación de diálogo en Quito ha manifestado la disposición para continuar con las conversaciones, planteando la posibilidad de establecer un nuevo cese al fuego donde se respete lo acordado, buscando desplegar un gran diálogo nacional de amor por la paz. A pesar de la ausencia del gobierno, nuestra delegación ratificó una vez más que el ELN no se para de la mesa.

Nosotros como Frente de Guerra Urbano Nacional mantenemos intacto el deseo que este espacio sea el encuentro de millones de colombianos, donde participemos todos y todas por la construcción de la verdadera paz con justicia social. De igual manera, manemos firme la convicción de lucha y confrontación ante la desidia, arbitrariedad y barbarie del Estado.

Los primeros días de este 2018 dibujan un panorama de resistencia y lucha social, alentamos a todo el pueblo colombiano a movilizarse y hacerse participe de las transformaciones que el país necesita.