
Por: Octavia Rebelde, corresponsal de Antorcha.
Las redes sociales y el ciberespacio se han convertido en el mayor amplificador de ideas en el mundo. Todo discurso o narrativa influyente, encuentra allí su eco. Los cambios y las tendencias globales también se ven reflejadas y ese es el caso del avance de la ultraderecha en el mundo, desde el ciberespacio encuentran difusión las ideas conservadoras ligadas a esta ideología. Es así como movimientos digitales como las Tradwife juegan un rol estratégico a favor del sistema y a su vez, se convierten en una preocupación creciente para quienes combatimos desde el frente digital la ideología dominante.
Las nuevas generaciones han crecido cada vez más ligadas a la nueva era digital: el avance de la tecnología, la globalización del internet, la popularización de las redes sociales y en general, la digitalización de la vida cotidiana. En los últimos años hemos visto cómo el ciberespacio ha creado nuevas formas de interacción humana, que van desde la comunicación personal hasta la difusión de ideas, la creación de tendencias y el surgimiento de «pseudoprofesiones» del internet: youtubers, influencers, tiktokers, streamers, etc. Todo en una relación de mutua influencia en la que el Ciberespacio moldea la realidad y al mismo tiempo es un reflejo de ella. Las grandes corporaciones digitales dirigidas por capitalistas han puesto a su disposición el ciberespacio, convirtiéndolo en un escenario de disputa ideológica en el que la clase dominante tiene amplia ventaja para difundir su ideología (valores, ideas, formas, visiones y proyectos de sociedad). En la mutua influencia entre la realidad y el ciberespacio, han surgido diferentes tendencias y movimientos que sirven a la difusión de la ideología hegemónica y que al mismo tiempo obedecen a la reconfiguración social y política constante en el mundo. Una de estas tendencias recientes que poco a poco crece silenciosamente es la denominada Tradwife.
¿Qué y quiénes son las Tradwife?
Las Tradwife o tradwive («tradicional wife») son una tendencia surgida en el 2010 en foros y blogs de internet, bajo una fuerte influencia de movimientos conservadores, es principalmente difundida por influencers y youtubers mujeres. Esta tendencia es particularmente popular en países anglófonos (Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá) pero en los últimos años, su presencia ha sido tan fuerte en redes sociales como Tik Tok e Instagram, que se ha venido extendiendo a los países de habla hispana. Este movimiento busca recuperar una imagen idealizada de las mujeres de los años 50 en la que se prioriza la feminidad, la sumisión y la dedicación al hogar, renunciando a los derechos conseguidos por los movimientos feministas. Bajo un discurso de «libre elección» se idealizan los roles tradicionales de género, con una estética vintage en la que se exponen las principales ventajas de este estilo de vida y se vende como una elección de felicidad individual y de recuperación del orden en la sociedad. La mayoría de estas influencers, están vinculadas a comunidades, religiones o círculos conservadores desde donde se instala una narrativa en la que se desconoce la desigualdad de género y se plantean posturas antifeministas argumentando que los avances en la adquisición de derechos por parte de las mujeres es lo que ha desconfigurado el «orden» social, y es el momento de restaurarlo para recuperar la sociedad. Esta tendencia acumula masas de seguidores en las plataformas digitales, varias de sus principales exponentes como Balerina Farm (EEUU), Nara Smith (Reino Unido), o Roro (España) aprovechan su popularidad para difundir abiertamente una ideología conservadora ligada a la ultraderecha.
¿Cuál es el papel de este tipo de tendencias en el sostenimiento del statu quo?
Las Tradwife surgen en un contexto de ultra-derechización de la sociedad, en el que la narrativa de estos grupos se alinea con los intereses del ala política más conservadora de la sociedad. Las más recientes crisis del capitalismo (como la crisis inmobiliaria de 2008 o la generada por la epidemia del Covid 19 en 2020), que lejos de ser contenidas han sido más bien disfrazadas bajo una narrativa en la que según el discurso de la ultraderecha con el que se ha logrado posicionar a nivel mundial, los principales movimientos civiles por los derechos y la «liberalización» de la sociedad han sido las principales causas de estas. Narrativa que propone entonces retroceder en derechos, recuperar los «valores tradicionales» y hacer justicia contra los principales males de las naciones: inmigrantes, minorías y mujeres. Así, esta tendencia refuerza la ideología que favorece la agenda y el posicionamiento de ultraderecha en el mundo; instalando su narrativa en las nuevas generaciones como algo inofensivo; promoviendo postulados individualistas sobre las elecciones personales; profundizando la división sexual del trabajo al posicionar nuevamente los roles tradicionales de género en los que las mujeres nos dedicamos a la reproducción del capital (trabajo no remunerado); desconociendo el sistema de desigualdad estructural en el que las mujeres nos vemos reducidas a roles secundarios en comparación con los hombres; romantizando las presiones sociales que aún existen sobre las mujeres para cumplir con estos roles; y fomentando el rechazo a las posibilidades de emancipación de las mujeres.
La conclusión… la lucha antipatriarcal en la batalla ideológica
Tendencias como las Tradwife se popularizan minuto a minuto, son alimentadas y al mismo tiempo alimentan la narrativa que la ultraderecha ha utilizado para posicionarse nuevamente. Representan un retroceso en la lucha que hemos llevado a cabo las mujeres en el mundo. Por eso, sin duda uno de los mayores retos que tenemos en la lucha revolucionaria en general, es la batalla ideológica, que hoy tiene formas y medios muy distintos a los de finales de siglo: el uso del internet y las redes sociales han configurado otro escenario de disputa. Hacer frente a la narrativa antiderechos y al mantenimiento del patriarcado y el capitalismo desde cada frente o forma de lucha es nuestro deber como revolucionarias. Ponernos al frente de nuevos contenidos, instruirnos en las nuevas formas y usarlas como una herramienta para hacer frente al propio sistema debe ser la norma, tal como sucedió durante el estallido, no dejemos de usar los nuevos medios para mostrar la verdad y demos un vuelco a su discurso. No hay que dar ni un paso atrás en la batalla contra el capitalismo y el patriarcado, no dejemos de producir contenido, de viralizar otras formas de habitar el mundo, de lucharlo, de proyectarlo. Que nuestra visión del mundo sea viral, que se contagie a las nuevas generaciones tanto como las nuevas tendencias. Mantengamos la moral en alto, la lucha antipatriarcal y anticapitalista es la lucha del pueblo. Hagamos de este «Marzo Antipatriarcal» una lucha de todos los días del año, de todos los años y construyamos lo nuevo.
