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Por: José Fernando Beltrán, corresponsal de Antorcha.

Podemos decir, que la agresión de Estados Unidos a Irán fue el escenario perfecto para desviar la atención de los Archivos Epstein y no condenar a Trump, el pedófilo mayor en todo ese entramado de degradación de la élite mundial. Asimismo, podemos decir que el lanzamiento de la misión espacial Artemis II fue la mejor escenografía para ocultar la estrepitosa derrota que tuvo el imperialismo, al no poder cumplir sus objetivos estratégicos frente a la firme resistencia de la nación iraní.

El imperio pudo “asegurar” ciertos réditos con el petróleo venezolano, aunque persistan muchas dudas de todo lo ocurrido y cómo será realmente el futuro de Venezuela. No sucedió así con el intento de destruir al pueblo de Irán. Sin embargo, contrario a lo que muchos piensan, el capitalismo no es de pensamiento a corto plazo, la frase del economista Keynes en el siglo XX de que “A largo plazo todos estaremos muertos”, no es tan cierta en los procesos de acumulación del capital. Cuando por un lado no se da, la lógica de planificación del capital intenta por otro lado a toda costa.

En este caso, desde hace décadas la conquista del espacio extraterrestre está entre las opciones para generar rentabilidades. ¿Quiénes han podido llegar siquiera a explorar? Claramente un puñado de potencias, entre ellas la potencia imperial.

En 1967 se suscribió “El tratado del espacio exterior”, en el cual se plantea que la luna y otros cuerpos celestes son patrimonio de toda la humanidad, y no pueden ser reclamados por ningún país. En 1979 se publicó “El acuerdo sobre la luna”, en el que se permite la exploración basada en objetivos científicos, aunque ninguna de las potencias, China, EE.UU y Rusia lo hayan firmado. En el 2020 Estados Unidos intentó posicionar los “Acuerdos de Artemisa”1, en el que busca establecer “zonas de seguridad” para explorar operaciones mineras en la luna, al descubrirse el potencial de recursos y minerales, pensando en el dominio y monopolio, cuando ya no pueda controlar los nodos de acumulación en la tierra.

Muchas voces sugieren los acuerdos propuestos por Estados Unidos como una contradicción con el Tratado del espacio exterior. Y de hecho, no son ningunos acuerdos, ya que nadie los ha firmado, más bien son las intenciones del imperio por tener la capacidad de llegar y desarrollar una colonización sobre la luna. ¿Cuándo los Estados Unidos se apropien de porciones de la luna en función de una industria minera espacial, quién podrá decirles que eso viola los acuerdos fundamentales? Ciertamente, a los magnates del capitalismo global les importa cinco que algo sea patrimonio de la humanidad, si les puede proporcionar rentabilidades y el monopolio a largo plazo de sectores económicos.

Y de maneras románticas y con propósitos loables y científicos nos venden las misiones espaciales como Artemis II, que no es más que la antesala y evaluación del proyecto de las élites por seguir acumulando capital y enriqueciéndose, la previa de la minería lunar al descubrir mayor potencial que la minería de asteroides cercanos a la tierra. Ahora, está en marcha la resolución de los “desafíos” y los “retos” para montar la infraestructura y bajar los recursos a la tierra.

Los recursos en cuestión: A partir del regolito o la arena lunar se puede extraer Helio-3, un gas depositado por el sol durante millones de años, del cual, 1 tonelada de ese gas pudiera abastecer de energía a 10 millones de personas durante un año2, puede desempañarse en áreas como la computación cuántica y reactores de fusión nuclear3. También están los restos de asteroides que quedan en los cráteres lunares ricos en metales valiosos y agua. Metales como los del grupo platino, el paladio y el silicio que juegan un papel en las innovaciones tecnológicas, en la electrónica y en la medicina.4

Y es justo en este momento donde uno se pregunta ¿para qué?, al decir de la escritora brasileña Clarice Lispector. Cuando lo lógica del desarrollo científico como valor común, entender la historia de la humanidad y nuestro lugar en el universo pierde todo el sentido, en contraste con la lógica de la rentabilidad de las corporaciones de los dueños del mundo.

Lamentablemente, la mayoría de artículos, estudios y opiniones pasan por alto la crítica a este sinsentido y lo presentan como posibilidades energéticas para la tierra, como la carrera por los recursos estratégicos que nos harán más avanzados, como el logro de llegar y establecernos en la luna para hacer minería, como el tesoro oculto que puede valer millones, etc. Y la pregunta sigue rondando ¿Para qué?¿Por qué hablar de requerimientos energéticos cuando se puede suplir la demanda energética global con las fuentes terrestres y aún mejor, hacer el tránsito hacia las energías renovables? ¿Para qué conquistar minerales estratégicos en el espacio con objetivos de avanzar tecnológicamente, si dicho desarrollo ha sido utilizado para perpetrar guerras y genocidios? ¿De verdad es un triunfo para la humanidad toda esa parafernalia cinematográfica?

Las misiones Artemis II y las otras que lancen tienen un propósito definido, buscar las rentabilidades a largo plazo cuando el imperialismo no pueda ya dominar en la tierra, lo dicen claramente: La NASA creó la iniciativa de innovación de la superficie lunar donde sus integrantes trabajan todos los días para crear tecnología que facilite la vida en el satélite. Entre sus objetivos está el de mitigar el polvo lunar, la excavación, la navegación, el desarrollo de maquinaria resistente y el uso óptimo de los recursos lunares.5 La culminación de las misiones es establecer un habitat humano para la extracción de recursos. Y en el centro unas cuantas empresas: Lunar Outpost (estadounidense), Ispace (Japonesa) y Masten Space Systems (estadounidense) con millonarios contratos para recolectar material lunar después de las misiones Artemis.

Por lo tanto, es importante no dejarnos llevar por la narrativa de los poderosos, pues los objetivos de unos cuantos no son los verdaderos objetivos de la humanidad. ¿No será mejor dejar a la luna quieta y cambiar de modelo aquí en la tierra?

 

Referencias:

1. Redacción ciencia, 2025. “El Tesoro Oculto en la superficie de la luna que podría valer millones”. El Espectador. 7 de junio de 2025.

2. Moroy Aboitiz, Alberto; 2025. “Minería Lunar: ¿En la cara oculta de la luna?”. Linkedin.

3. “El desafío de la minería en la luna”. Diario de Occidente. 27 de Enero de 2026.

4. Garay, Jorge; 2023. “La minería lunar: Industria por la que compiten China y Estados Unidos”. Wired. 1 de marzo de 2023.

5. Ibíd.


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