
Por: Carla Torres, corresponsal de Antorcha.
El departamento del Cauca, una tierra que ha vivido el conflicto por décadas, con heridas profundas y marcadas, pero con gente que nunca ha dejado de luchar, resistir y soñar.
En los últimos meses, se ha podido evidenciar una oleada de violencia desde diferentes lugares del Cauca, algo que han utilizado partidos políticos de derecha para promover las campañas de seguridad como la ‘mano firme’. Desde este discurso, se pretende convencer a los ciudadanos de volver a tomar el control del país con más violencia, principalmente en zonas donde se ha vivido el conflicto de manera constante, como lo es el Cauca. A pesar de toda esta campaña al rededor del miedo, de las heridas que ha dejado el conflicto armado en muchos municipios de este departamento y los discursos de odio, los caucanos siguen soñando con una vida tranquila en sus hogares, donde la comida nunca falte, y donde las oportunidades siempre sobren.
En Colombia, la mayoría de la población pertenece a la llamada ‘clase baja’, en muchas familias es una odisea conseguir dinero para sobrevivir, en algunas la educación no está ni en los más profundos pensamientos porque eso supone no poder trabajar para ayudar a su familia, muchas otras deben dejar sus hogares a causa de la guerra. En el Cauca, las familias saben lo que es vivir la guerra en carne propia, aún más en las zonas rurales, por eso los discursos de quienes se apropian de estas tierras solo por su apellido, no tienen fruto. Acá, donde prevalece la ayuda comunitaria, donde se vive del día a día, donde el estado muchas veces no llega, donde los políticos aprovechan para dar discursos pero nunca soluciones, donde utilizan el miedo como herramienta para manipular los votos, acá la gente no come cuento.
Acá la gente sueña con algo mejor, acá en el Cauca y en la Colombia que pone el pecho para la guerra, porque es esta parte del país la que ha tenido que poner cuerpos para una guerra que no es suya, muchos de ellos, sacrificados para mostrar ‘buenos resultados’, y que ahora son más de siete mil falsos positivos. Esta es la Colombia que ha sido herida, que ha sufrido, que no quiere ‘parir más hijos para la guerra’, que no quiere que sus hijos sean una cifra más, que no quiere retroceder hacia un gobierno que ya vivió, y que parece que esos diez millones de personas que votaron por De La Espriella, olvidaron.
Acá en el Cauca, cuna de luchas populares, donde se lleva la resistencia en la sangre, donde los jóvenes sueñan con un país más justo para los ‘nadies’ como mencionó Galeano. Acá donde las familias se han visto favorecidas por la educación gratuita para sus hijos e hijas, donde en los últimos cuatro años han llegado más oportunidades de educación superior a lugares que fueron invisibles para el estado por muchas décadas, desde acá hacemos memoria, y les invitamos a todos a no olvidar las razones por las que luchamos, y para quién lo hacemos.
