
Por: Vilma Henao, corresponsal de Antorcha.
“ El fascismo eterno puede volver con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo. Libertad y liberación son una tarea que no acaba nunca”. – Umberto Eco
Este 2026 ha estado repleto de digna rabia popular, como respuesta a los gobiernos que vienen girando a la derecha en toda Latinoamérica. El fortalecimiento de un fenómeno que no es casualidad sino causalidad de las políticas que silencian, estigmatizan y pacifican al pueblo. Potenciado no solo por la extrema derecha del cono sur, sino también por gobiernos que dicen ser liberales o progresistas pero que le han facilitado al neoliberalismo y al fascismo crecer. Un fenómeno que no es ni ideología ni una política, pero que su forma camaleónica lo ha hecho avanzar sigilosamente y erosionar para crecer como un cáncer sistemático.
En efecto, el sector popular ha encendido la digna rabia, vemos las calles repletas de resistencia y rebeldía, han atizado una llama que se ha mantenido encendida pero que ahora se está convirtiendo en una llamarada de insurrección popular. Una lucha contra la oleada fascista y represora de gobiernos que buscan arrasar cientos de luchas milenarias de nuestro territorio.
Esta regresión política organizada y sistémica no llegó sola, su causa es un fascismo eterno que asecha, desangra, explota y reprime a las comunidades. Se identifica en cada gobierno de derecha, que a pesar de no ser señalado como fascista cuenta con síntomas de este. Siendo una situación planificada, organizada y alineada por el mismo imperio yankee, como actualmente viene sucediendo con Trump que ya ha desarrollado reuniones con las ultraderechas de América del Sur.
Las múltiples caras del fascismo:
Este fenómeno cumple con innumerables elementos que se viene categorizando como fascismo, surgiendo de los escombros de la guerra, teniendo en cuenta el carácter totalitario, antidemocrático y neoliberal, con prácticas de manipulación, persecución y hostigamiento; que exalta el patriotismo y busca oprimir las mayorías minorizadas e históricamente excluidas. Gobiernos como Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Noboa en Ecuador, Paz en Bolivia, Kast en Chile y Fujimori en Perú, que hasta ahora viene disputándose la presidencia con 98,5% de mesas escrutadas.
Estos elementos del fascismo, el filósofo italiano Umberto Eco los menciona y enuncia como síntomas de un fascismo eterno (Ur-Fascismo). Aquí mencionaremos e identificaremos elementos de algunos de ellos:
1. Culto a la tradición, donde se niega todo elemento novedoso o cuestionador respecto al estatuos quo y la tradición indiscutible de una sociedad, como por ejemplo tradiciones como la familia convencional, la hétero-norma o prácticas sociales sangrientas como la tauromaquia.
2. El tradicionalismo implica el rechazo del modernismo, negando los valores espirituales tradicionales. Es el caso de países donde la población cuenta con culturas y prácticas sociales tradicionales, como es el caso de Ecuador, Bolivia, Chile o Perú que tienen una fuerte población indígena con sus tradiciones y saberes ancestrales, y los gobiernos e instituciones excluyen, estigmatizan y violentan a la población originaria del territorio. En Bolivia por ejemplo, el actual gobierno quiere retroceder los avances en reformas agrarias que defienden los bienes naturales y la tierra.
3. El irracionalismo y el rechazo a todo pensamiento crítico. Donde los ‘intelectuales’ fascistas acusaban a la cultura moderna y a la inteligencia liberal de abandonar los valores tradicionales. Gobiernos como el de Milei en Argentina o Bukele en El Salvador han fortalecido y promovido políticas de persecución contra el pensamiento crítico, donde a ciertas corrientes de pensamiento las mal llama ‘dogmáticas’.
4. El fascismo es excluyente y busca el consenso social por medio del miedo a la diferencia. Este aspecto se puede identificar en líderes fascistas como Milei, donde promueve un orgullo nacional y patriota, enfatiza en el rechazo al socialismo como una ideología que va en contra de lo propio y de la nación, así logra justificar sus políticas de persecución y hostigamiento. O como Bukele con sus políticas punitivas contra la población migrante y demás, ejerciendo control por medio del miedo.
5. Busca encontrar su mayoría en las poblaciones de clase media y se robustece en la ‘frustración’ social. Este beneficio hacia la clase media y alta, también se identifica en las reformas urbanas, laborales y fiscales que buscan bajar impuestos a los ricos y realizar recortes a la inversión social, dejando sin oportunidades a la juventud y la clase popular.
6. El extremo nacionalismo lleva a la xenofobia. Esta idea patriota y exageradamente nacionalista, lleva a tener una cultura xenófoba donde cualquier extranjero o persona fuera de la nación es excluida, bajo el discurso de la soberanía del territorio. Realizando políticas violentas en materia de migración y control fronterizo, caso Argentina o Chile.
7. El elitismo, reproduciendo la idea de ser ‘los mejores ciudadanos’ o ‘el mejor pueblo del mundo’. Esto se ve en en la gran mayoría de gobiernos arriba mencionadas, con discursos y matrices de opinión donde solo se da lugar a la ‘gente de bien’ o ejemplar según el sentido común de la derecha.
9. La contradicción en ‘buscar la paz’ haciendo la guerra. Este síntoma se evidencia en la contradicción entre supuestamente querer la paz para el pueblo, pero hacerle la guerra. Legislando con políticas para reprimir a las comunidades, legitimar el abuso de la fuerza pública y castigar la justa protesta social.
10. El fascismo es machista por regla. El lenguaje misógino y el discurso de odio, donde se reproducen los roles de género y se legitiman las violencias basadas en género.
Estos elementos hoy se encuentran en gobiernos de derecha y ultra derecha en todo el mundo. Un fenómeno que ha logrado mutar hasta poder tener una simbiosis con la democracia, posicionando su ideología con gobiernos ‘legítimos’, un supuesto fascismo democrático. Convirtiéndose en una cultura enraizada en el sentido común de quiénes simpatizan con el autoritarismo y la exclusión. Pensar que entonces solo si se cumple una cantidad significativa de elementos, podremos hablar de fascismo pues eso sería negar su naturaleza híbrida y cambiante.
¡No pasarán! crece la insurrección popular
Con el fascismo no se dialoga, por eso hoy el pueblo lo combate en las calles. Países como Nicaragua, Cuba y hasta hace un tiempo Venezuela, vienen resistiendo por décadas las políticas fascistas del imperio. En efecto, ha sido el pueblo quien se ha enfrentado a este mutante, pagando con la vida y libertad de los que se han negado a ceder. La insurrección popular es el camino que ha decidido tomar el pueblo latinoamericano, desde todas las formas de lucha y resistencia, la digna rabia popular ha rechazado esta ola fascista que no hará retroceder a la lucha organizada, insurgente y popular. Protestas en Bolivia, Argentina, Ecuador y Chile, en contra de las reformas retrogradas de la ultraderecha, son ejemplo de esta resistencia.
Se hace imperativo radicalizar la lucha y la batalla de ideas reconociendo todos sus síntomas para combatirle, la polarización que hoy vive Latinoamérica nos exige defender la dignidad, la vida y los territorios de este arrazador fenómeno sistemático, que ha intentado fortalecerse y organizarse desde el imperio, teniendo claro que la lucha es contra todo sistema de dominación, explotación y colonización.
El legado de las luchas milenarias de este territorio cocina una oleada de estallidos sociales, que nos llevará a una insurrección popular que camine hacia la liberación de los pueblos de Nuestra América. Ya no hacen falta análisis, es necesaria la acción organizada del pueblo desde todos los repertorios de lucha. Como Ejército de Liberación Nacional, desde esta trinchera como pueblo alzado en armas y ejerciendo el legítimo derecho a la rebelión seguiremos ¡siempre junto al pueblo!
Referencias:
Discurso pronunciado por Umberto Eco. 1995. Universidad de Columbia, Nueva York. Recogido después en Cinco escritos Morales y en Contra de fascismo (2018).
