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Por: Octavia Rebelde, corresponsal de Antorcha.

En la primera parte de este tema, expusimos la tendencia Tradwife, la cual constituye un reforzamiento de los valores tradicionales en la sociedad, posturas propias del conservadurismo y de la nueva configuración ultraderechista mundial enfocado en el retroceso de los derechos de las mujeres. En esta ocasión, haremos mención de la tendencia del ciberespacio a reproducir una «atmósfera» misógina que incita al odio contra las mujeres y que hoy constituye una amenaza real para las mismas, pero que además refuerza la agenda fascista en el mundo, la legitima y promociona. Estas tendencias son sumamente populares y se encuentran cada vez más interiorizadas por parte de las nuevas generaciones.

Como mencionábamos en el artículo anterior, el ciberespacio es un gran amplificador de discursos; refleja lo que ocurre en la realidad social, política y económica en el mundo y al mismo tiempo, al ser controlado por grandes corporaciones capitalistas hace mayor eco de la ideología dominante. Con el avance de la ultraderecha y el fascismo en el mundo, las tendencias digitales surgidas para amplificar su dominación han venido avanzando con contundencia en su popularidad y en la interiorización de estas ideas sobretodo en las nuevas generaciones. El fascismo como se ha venido presentando en el último tiempo se basa en el rechazo y el odio contra las minorías, partiendo de la xenofobia y el racismo, pretendiendo la limpieza étnica y la promoción de una agenda antiderechos que afecta principalmente a los movimientos que más han avanzado en este sentido (en el marco de la democracia y el reformismo), en este caso el de mujeres y diversidades LGBTI+. Es por eso que en el ciberespacio se viene configurando lo que algunas expertas denominan la «andrósfera».

¿Qué es la andrósfera y qué la hace tan popular?

La andrósfera es un concepto que describe la popularización de la misoginia digital organizada en foros, plataformas, redes sociales, chats, y todos los medios que hacen parte del ciberespacio. Impulsado por hombres heterosexuales y difundido a través de todas las «pseudoprofesiones» del ciberespacio (youtubers, tiktokers, streamers, influencers, etc.), en contenidos que van desde el discurso motivacional o de desarrollo personal, hasta los deportes, los videojuegos o el ejercicio físico. La andrósfera concentra varios movimientos y tendencias digitales que manejan unas ideas fuerza comunes que son: a) antifeminismo; b) Negacionismo de la violencia de género y machista; c) Victimismo narcisista; d) Supremacismo masculino; e) Sentimiento de pérdida de derechos y privilegios masculinos; f) vigilancia de la masculinidad tradicional; g) Uso de argumentos biologicistas para explicar el sistema de género. Estas ideas no sólo son en sí mismas parte de la ideología dominante, sino que en muchas ocasiones quienes las difunden hacen abierta apología al fascismo, a la ultraderecha y al conservadurismo alegando la recuperación de la sociedad, haciendo alianzas y promoción de movimientos de este corte.

Dentro de las tendencias más marcadas en el último tiempo que se encuentran en la andrósfera está el Movimiento Incel (celibato involuntario) el cual corresponde a una comunidad en internet que combina frustración sexual, misoginia extrema y discursos de odio hacia las mujeres. Surgió en los años 90 como espacio de apoyo emocional, pero ha derivado en una subcultura violenta masculinizada que normaliza la agresión y ha inspirado masacres reales. Dentro de su discurso culpabilizan a las mujeres del malestar masculino, responsabilizándolas de su frustración sexual y emocional. También desprecian a otros hombres y mujeres por su «superioridad» en términos de su éxito en el relacionamiento amoroso, privilegiados por su genética. Además glorifican la violencia como venganza, ya que han sido varios los casos de hombres jóvenes que cometen masacres o asesinatos en nombre de este movimiento como Elliot Rodger en EEUU, o más recientemente Lex Ashton en México. Esta comunidad funciona como un espacio que recluta en su mayoría a hombres jóvenes ofreciéndoles un espacio de «apoyo emocional» que en realidad les da una falsa sensación de pertenencia y la construcción de una identidad basada en el resentimiento. De la mano de los Incels se presentan otras tendencias como los «Brocels» quienes se autodenominan «Hermanos de los Incels» a quienes supuestamente brindan consejos, apoyo emocional y reafirmación a estos. A través de discursos motivacionales y de desarrollo personal introducen ideas de supremacismo masculino, victimismo narcisista e infunden el odio hacia las mujeres y en particular hacia las feministas por el «detrimento» de la sociedad y de sus «derechos biológicos e históricos» como hombres. Algunos de sus mayores exponentes (Álvaro Reyes, Un Tío Blanco Hetero, Roma Gallardo, el Xokas, entre otros) hoy concentran miles de seguidores en sus plataformas, difundiendo su discurso de odio y contribuyendo a la ultraderechización ideológica.

El fascismo, la andrósfera y la ideología dominante

En el artículo anterior, ya decíamos que las crisis recientes del capitalismo han acelerado la creación de grupos extremistas y de ultraderecha como respuesta a las mismas. Estos aparecen como respuesta deformada y reaccionaria al rechazo popular al «sistema o statu quo». La ultraderecha fascista se ha aprovechado de varios factores para hacerse no solo con el apoyo de su clase, sino para penetrar en las masas populares, a saber: los desastres generados por las crisis del capitalismo y sus afectaciones a la clase popular; la desesperanza propia del sistema capitalista; la evidencia de la farsa de la democracia expresada en el desgaste de los políticos tradicionales; las teorías conspirativas sobre el mundo moderno; la caída de las revoluciones del siglo XX; la ausencia del fascismo directo en las últimas décadas; y la resistencia de un sector de jóvenes que no ha logrado adaptarse a los avances en materia de los derechos de las mujeres. El discurso que ha utilizado la nueva ultraderecha de corte fascista utiliza como hilo conductor la canalización de la ira de la clase popular contra el sistema para que no se dirija contra la clase capitalista, sino principalmente contra fracciones de los propios explotados. Es en este punto donde tienen lugar las tendencias digitales del Ciberespacio que reproducen el mismo hilo conductor, incitando al extremismo fascista, el supremacismo y el rechazo de los avances en materia de derechos en este caso de las mujeres y diversidades LGBTIQ+ culpandoles de todos los males de la sociedad. Es así como la andrósfera opera como un nuevo “aparato ideológico del patriarcado”, eficaz para garantizar la reproducción del orden jerárquico de género que refuerza la posición de dominación masculina contribuyendo al fortalecimiento de la ideología dominante de corte fascista.

Nuestro deber con la lucha antipatriarcal y revolucionaria

Luego de exponer las múltiples tendencias que hoy se mueven en el ciberespacio y que alimentan el aparato ideológico de dominación patriarcal, capitalista, colonial es posible afirmar que en efecto como revolucionarias y revolucionarios tenemos grandes retos en lo que respecta a la batalla ideológica: el ciberespacio es hoy un campo de disputa en el que la clase dominante tiene la ventaja. Sin embargo, tal como ocurre en todos los campos en los que luchamos, tener la ventaja no significa la victoria. Hoy tenemos nuevas posibilidades de hacer frente a estas narrativas, la radicalización de la ideología dominante, debe llevarnos a la radicalización de la lucha revolucionaria. Y la revolución debe ser antipatriarcal, antiimperialista, anticolonial y anticapitalista, cada vez más seguras y seguros de que esa es la única manera de construir lo nuevo. Recordando siempre que al fascismo o sus discípulos no se les discute: se los combate hasta derrotarlos. Pasar a la ofensiva en todos los frentes de lucha, ser vanguardia en la organización revolucionaria y popular que enfrente y derrote a los grupos extremistas, ultraderechistas y fascistas. Estar siempre adelante con las ideas creativas que puedan usar las nuevas herramientas que ofrece el nuevo campo de disputa. Seamos mujeres y hombres a la altura de los retos que traen estos tiempos difíciles, combatamos con la verdad, con transparencia y convicción en nuestras ideas de justicia y dignidad, y sobretodo mostrémosle al mundo que la revolución es el camino de la liberación de nuestros pueblos. ¡No se va a caer, lo vamos a tumbar, no solo al Patriarcado, también al Capital!


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