Por: Rafael Velasco

Algunos catalogan a Colombia como el país con la gente mas feliz del mundo, ha de ser porque en cada tragedia encontramos lo bueno, a cada problema le vemos el chiste. Pues aunque parece un chiste que en plena emergencia sanitaria un nefasto gobierno pretenda implementar una reforma fiscal con la cual bajaran las capacidades de compra de la gran mayoría de colombianos después de implementar medidas con las que salvan y fortalecen al sector bancario y financiero, no lo es. Esta es una decisión tan regresiva y violenta económicamente hablando que solo aumentará la brecha social y de pobreza y miseria en nuestro país. En las siguientes lineas trataremos de dar algunas explicaciones sobre las mentiras con las que Ivan Duque pretende hacernos tragar este sapo en el Congreso de la República.

Ley de solidaridad sostenible ha llamado este gobierno a la propuesta de reforma tributaria que pretende hacer aprobar por cualquier medio para supuestamente salvar la economía y dar liquidez al Estado en su funcionamiento, con la excusa de que ese mismo Estado no tiene el suficiente dinero para llegar a final de año, es decir ¿en 2 años se quebró la economía colombiana y la liquidez estatal? ¿las anteriores reformas tributarias no eran para reacomodar esas finanzas y gastos públicos?

Analizando el articulado y sus implicaciones en el alza de gran cantidad de impuestos encontramos artículos preocupantes como:

– Gravar con iva de 19% los servicios públicos y de internet para los estratos 3, 4 y 5.
– La creación de peajes en las ciudades y la ampliación del pago de tarifas a motos.
– Gravar con Iva de 19% los servicios funerarios.
– Gravar con Iva del 19% la gasolina.
– Recortes a la inversión en ciencia y tecnología.
– Declaración de renta y pago de impuesto a salarios de mas de 2 millones cuatrocientos mil en 2022 y un millón seiscientos mil en 2023.
– Aumento en los precios de insumos agrícolas.
– Congelación de Salarios a funcionarios públicos por 5 años excepto las fuerzas militares.

Así entre otras muchas acciones que tomaría el gobierno y vendrían encareciendo indirectamente otros consumos básicos de los colombianos, principalmente la alimentación, el transporte, entre otros.

Con todo lo anterior el gobierno pretende recaudar cerca de 24 billones de pesos para tratar de cerrar el hueco fiscal que ellos mismos han generado pero del cual responsabilizan a la pandemia como la mejor excusa que pueden tener, aducen necesaria esta reforma con las falacias de mantener programas como el ingreso solidario y la devolución del iva, programas que son irrisorios para cubrir las necesidades de las familias más vulnerables, así como también del programa PAEF, el cual paga la mitad de salarios según el gobierno a las pequeñas y medianas empresas con el animo de mantener activa la economía, pero que cuenta también con la participación de grandes empresas que se benefician en el ahorro de costos de pago de salarios y mantienen o aumentan sus ganancias en la actual crisis. Es evidente que la economía viene en deterioro, las últimas reformas no fueron suficientes y el Estado ha hecho uso de crédito profundizando y disminuyendo su capacidad de inversión con un déficit de cerca de 100 billones de pesos.

Lo que representa pues esta reforma, no es una lectura de la necesidad de redistribuir el pago de impuestos y mantener una inversión social, lo que representa es la creación de las condiciones para que la clase media y trabajadora quede en el límite de la pobreza y caiga en ella, representa también condiciones aun más adversas de supervivencia para las comunidades vulnerables que no tienen el acceso a canasta básica hoy y que no podrán tenerlo de ninguna manera.

Mientras toda esta realidad golpea al país, el Estado en cabeza de su gobierno manejado abiertamente por Alvaro Uribe y su partido político hace sendas inversiones de gasto público en la compra de aviones de guerra por valor de 4000 mil millones de dolares, la compra de camionetas blindadas para el transporte del presidente y sus comitivas, 27 millones de pesos diarios para salir cómodamente en TV, la compra de tanquetas de última generación para fortalecer la represión a las personas que salen a gritar contra el atropello y regresión que representa este gobierno para el país y su democracia casi inexistente; se gastaron la plata del país en sus necesidades para mantener la estructura de poder mientras pretenden imponer que el funcionamiento futuro lo paguemos los más humildes, dejando un país sin dinero para futuros gobiernos y con cerca del 61,4 de su PIB comprometido en deuda, según el diario La República.

Hoy los colombianos de nuevo sus organizaciones sindicales, comunales, sociales, estudiantiles, juveniles, de mujeres, indígenas, negras y campesinas salen a las calles a alzar la voz como antes se ha hecho contra una oligarquía rancia que usa toda su maquinaria televisiva para mantener la calma, para ocultar lo inocultable, para mentir sobre su incapacidad de mantener el control de una economía al servicio de la especulación de grandes capitales y a expensas del sufrimiento de las grandes mayorías, hoy esas mayorías estamos en las calles, y no saldremos de ahí hasta que se retire la reforma, hasta que este gobierno entienda que si juega con la voluntad y mandato de un pueblo, éste no descansara hasta conseguir las condiciones de vida que considera dignas para toda la población. El paro es la herramienta de poder del pueblo y por lo tanto hoy decimos ¡A parar para avanzar, Viva el paro Nacional!