Por: Comando Central (COCE)

Doce días de Paro Nacional han obligado al régimen de Uribe a retroceder y tambalear, aunque lanza zarpazos más violentos crece la protesta social presionándolo a dejar su arrogancia y llamar a negociar a los de la élite, pero a los de abajo los llama a hablar para desgastarlos y dividirlos.

Gracias a la fuerza de la protesta social el país ha llegado a una bifurcación de caminos, uno sería ‘más de lo mismo’, mientras el otro es atreverse a cambiar, a la élite dirigente no le falta lucidez para entender el problema que enfrenta, solo que no posee grandeza para sumarse a ayudar a cambiar a Colombia porque hasta ahora el pueblo la debe empujar para que cambie.

Lo que salva a la nación es asumir con tenacidad un camino de Solución Política del Conflicto que haría innecesarias las billonadas destinadas a los gastos de Guerra; además se requiere un compromiso para llegar a ser un Estado Social de Derecho que le sirva al pueblo, deje de estar en función de la minoría de súper ricos y de estar subordinado al desalmado pago de la Deuda Externa, cambios que solo son posibles con un nuevo Gobierno.

Las clases dominantes pueden llegar a rehacer la coalición de Gobierno, sacando adelante una Reforma Tributaria reducida que siga exprimiendo a la clase media y demás sectores populares, para sobreaguar este salvavidas el régimen continuará dando trato de Guerra a la protesta social, junto a seguir persiguiendo y exterminando a líderes sociales, defensores de Derechos Humanos y opositores; solución de emergencia que solo aplaza el estallido y reclamo social que exige cambios en Colombia.

Los sectores populares movilizados han demostrado que la presión social es el único lenguaje que entiende el régimen, a la vez la élite dominante percibe que su receta fascista de odio, miedo y terror no logra la cohesión social que sueña el caudillo, estas lecciones marcan los 15 meses que le faltan para que expire el debilitado tercer Gobierno de Uribe.

Los logros de este Paro Nacional son posibles por la confluencia, sumatoria y beligerancia de múltiples sectores populares, constituido en verdadera escuela de lucha y promoción de nuevos liderazgos, movilizados alrededor de una visión y consignas comunes; defender y preservar estos desarrollos son la garantía para seguir avanzando en tener una nación colombiana en paz, justicia social, democracia y soberanía.