La desinformación ha sido clasificada como una pandemia que ataca la salud pública, sin embargo el Narcoestado colombiano sobresale en hacer uso de ella para esconder los problemas reales del país, no asumir su responsabilidad y postergar su solución.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) saluda al pueblo colombiano y respecto a las declaraciones del General Vargas nos permitimos aclarar:

1- El Gobierno y el General Vargas mienten al señalar que detrás de las contundentes protestas populares está el supuesto castrochavismo, Rusia, Cuba, Venezuela o el ELN.

Detrás de las protestas está el descontento de las mayorías contra las políticas de Gobierno, acrecentado por la negativa al diálogo, la indolencia y la brutal represión contra el pueblo movilizado exigiendo cambios en la conducción del país.

2-  EL ELN no está “infiltrado” en las movilizaciones y luchas, pues somos parte del pueblo, nacimos en su seno, somos partícipes de sus luchas por la democracia, por la justicia social, por la transformación de esta sociedad, por un Gobierno del pueblo, soberano, al servicio de las mayorías y de los intereses nacionales.

3- Así como nos reivindicamos partícipes de las luchas populares también le decimos al país que es falso que estemos financiando las movilizaciones, que estemos promoviendo actos delincuenciales, saqueos, incendios, muertes y destrucción; las falsas acusaciones del Gobierno y los medios oligárquicos son para deslegitimar y dar trato de Guerra a la protesta social.

La lucha social y política de estos meses ha estado más allá de nuestras propias fuerzas o de cualquier supuesta infiltración; las Primeras Líneas que protegen las movilizaciones han surgido de la misma gente como respuesta a la descomunal represión ejercida por el Estado, los Puntos de Resistencia han sido la creación de un pueblo inconforme que está dispuesto a conquistar cambios, el pueblo está en la calle, el país le quedó grande al uribismo y a la oligarquía.

Las protestas de estos meses las provoca la oligarquía colombiana con el daño que le causa al país con la corrupción, la injusticia, la pobreza, la falta de oportunidades, la muerte, debido a una política que sólo favorece a los ricos aún en pandemia, a expensas de las mayorías.