Con la Batalla de Boyacá del 7 de agosto de 1819 llegó la liberación de Colombia, fecha que también se toma como la fundación del Ejército colombiano nacido como fuerza político-militar emancipadora, hoy no encarna esos valores fundacionales.

El Ejército Libertador se llenó de gloria bajo la conducción de Bolívar, pero bajo el mando de los caudillos se desgastó en las Guerras Civiles del siglo XIX, que por amenaza de Estados Unidos (EEUU) debieron terminarlas so pena de ser invadidos, pacificación con la que consumaron el desmembramiento de Panamá en 1903; de ahí en adelante el Ejército ha estado al servicio del imperio norteamericano, triste realidad evidenciada en la sanguinaria matanza de 1928 donde masacraron a miles de trabajadores huelguistas de la United Fruit Company.

En 1959 cuando aún era integrante del Senado de EEUU J. F. Kennedy con suprema arrogancia dijo: “en América Latina los Ejércitos son las instituciones más importantes, el dinero que les enviamos es dinero tirado por el caño en un sentido militar, pero es dinero invertido en un sentido político”; para este momento ya habían colocado al Ejército colombiano a sofocar el levantamiento popular surgido tras el asesinato de Gaitán en 1948, lo habían llevado a perder la Guerra de Corea, además de usarlo para dar el Golpe militar de 1953, matar estudiantes y exterminar a las guerrillas liberales.

En 1962 los EEUU hundieron al Ejército en una cuarta fase de intensa contrainsurgencia interna, escalada en 1971 con la Guerra contra las drogas para atacar a los campesinos, no a los banqueros ni a los Paraísos Fiscales que se lucran con el narcodinero; así los Carteles de las drogas corrompieron la oficialidad y estos les asignaron misiones de Guerra sucia a los escuadrones mafiosos, simbiosis que engendra el Genocidio perpetrado contra el pueblo con el narcoparamilitarismo y los llamados Falsos Positivos; fogueado en la Guerra contra el Enemigo Interno el Ejército cayó a una quinta fase de operaciones globales al ingresar a la OTAN en 2018, la mayor alianza ofensiva que tiene el imperio, ahí lo usan para agredir a pueblos vecinos como Haití, Ecuador, Venezuela, entre otros.

Salva al Ejército servir al pueblo y luchar por la libertad, la justicia y la paz, lo que se logrará con la unión de la sociedad colombiana alrededor de estos ideales; el 20 de enero de 1830, el Libertador Simón Bolívar rogó “permanezcáis unidos, para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos”.