Pasados tres meses de iniciado el Paro Nacional la resistencia popular mantiene viva la exigencia de cambios estructurales, que el tercer Gobierno de Uribe responde con más represión y persecución, reforzado con operaciones militares conjuntas con tropas de Estados Unidos (EEUU).

Este Gobierno enemigo de las soluciones políticas se negó al diálogo con los manifestantes, por lo que el 20 de julio en la reapertura del Congreso de la República un sector del Comité Nacional de Paro presentó un paquete de Reformas que recogen las reivindicaciones del Paro Nacional, no es difícil adivinar la suerte que correrán tales Proyectos en manos de legisladores que representan a las mafias dominantes, además a los pocos que no lo son les aplican la Ley Metálica de plata o plomo -equivalente a ‘te vendes o te mato’-, vía de lo ilícito o del ‘todo vale’ con la que engorda el régimen a costa de negarle la vida al pueblo.

El peor de los mundos sería que el régimen se prolongara con un cuarto Gobierno de Uribe en agosto de 2022, tragedia que la evitaría una vía alterna que desarrolle un verdadero Estado Social de Derecho, que deje de estar subordinado a los dictados neoliberales del Fondo Monetario Internacional y a los planes de Guerra sin fin de EEUU, que usa al país como peón de ataque contra los pueblos vecinos camuflado con el manto de la fracasada Guerra contra las drogas, esta es la vía para la segunda y definitiva independencia de Colombia.

Pensando con el deseo supongamos que una coalición de fuerzas empuña la vía alterna y gana las elecciones presidenciales de 2022, lo que abre dos carriles: el de traicionar y venderse a los poderes de la Guerra y la corrupción, o el de cumplirle al pueblo que lo eligió; escenario que encierra un dilema para el imperio norteamericano de permitir un cambio de régimen o aplastar la vía alterna.

Las guerrillas que insurgimos hace casi seis décadas nacimos porque estaban cerradas las vías legales para acceder al poder, en esta coyuntura histórica hay que recordar el mensaje del gran Camilo Torres, cuando dijo que la élite dominante debe decidir si entrega el poder al pueblo de manera pacífica o solo le deja la vía de la resistencia y la rebelión para llegar al poder; leales al legado del Comandante y sacerdote guerrillero nos mantendremos siempre junto al pueblo.