Los contrarios al mandato del cambio
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Editorial Revista Insurrección Nº 861

Comando Central (COCE)

El pueblo en las calles instaló un Mandato para cambiar el Estado y colocarlo a servir a la gran mayoría, por este impulso llegó al Gobierno una coalición de fuerzas progresistas, que deben lidiar con la élite contraria al cambio respaldada por la plutocracia de Estados Unidos (EEUU).

El Gobierno actual hereda un Estado carcomido por la corrupción, capturado por las mafias y ensañado en una Guerra eterna contra su mismo pueblo, que en mes y medio avanza con medidas de contención como la purga en la cúpula de las Fuerzas Armadas.

La oferta de sometimiento a las bandas y el anuncio de medidas socioeconómicas ante las que han revirado todas las fuerzas de la extrema derecha, tanto las del ámbito legal como las del inframundo, reacción que explica la persistencia del exterminio y persecución a las fuerzas populares, que reclaman un modelo económico distinto al imperante que solo produce desigualdad social, desastres medioambientales y enorme riqueza para los de arriba.

La élite dominante que se lucra con este modelo económico dedicado a la extracción constante de bienes naturales, para lograr un crecimiento permanente y ganancias crecientes desarrollaron el viejo régimen militarizado que depende de la Guerra para sostenerse, por estos motivos esta minoría de súper ricos se opone a los cambios que exige el pueblo colombiano, entre ellos que llegue la paz verdadera y definitiva de la que habla el Presidente Petro.

El principal adversario para lograr la paz sigue siendo la plutocracia de los EEUU que prosigue en su plan de Guerra Perpetua, en la que empuja a Colombia a involucrarse en el conflicto de Ucrania, ahí está en la Base Militar de Tolemaida la Misión de la Otan alistando a un Batallón de tropas colombianas para llevarlo a esa Guerra; de igual manera Washington persiste en su fracasada Guerra contra las drogas que reproduce Carteles de narcotráfico, junto a la Doctrina de Guerra Fría destinada a imponer sus valores y reglas al resto del mundo en nombre de la civilización occidental.

Sirve que haya una coalición en el Congreso que vote por las Reformas que impulsa el Gobierno, la cual es efímera al estar fundada en trueques burocráticos, pero la real fuerza para materializar el Mandato de cambio exigido por el pueblo está en la movilización y lucha popular, que en las calles presionen la realización de las transformaciones que urge Colombia.


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