Por: Fernando Montoya

Antes, algunas definiciones importantes

Elusión fiscal: Acciones que se hacen principalmente por vías legales, con el objetivo de evitar o minimizar el pago de impuestos. Quienes lo hacen se aprovechan de vacíos legales para obtener ventajas que no contempla el marco tributario. Constituye una forma de abuso tributario. Ejemplo: Crear una empresa secreta en el extranjero (generalmente en un paraíso fiscal) para no declarar la riqueza en el propio país.

Evasión fiscal: Acciones ilegales que pretenden ocultar obligaciones tributarias para no pagar impuestos contemplados por el marco tributario. Ejemplo: Cuando un rico maquilla su declaración de renta y declara menos de lo que posee.

Paraíso fiscal: Lugar donde es fácil crear empresas, las leyes dificultan la identificación de los propietarios de esas empresas, y los impuestos que cobran a dichas empresas son muy bajos o no existen. Cualquier país puede ser un paraíso fiscal, según su legislación, pero hay unos muy conocidos como Las Islas Caimán, Las Islas Vírgenes Británicas, Panamá, Suiza y Singapur.

Empresa offshore: Es una empresa ubicada en un país donde no realiza actividad económica. Se le conoce como empresa fantasma que solo tiene nombre, sin personal ni oficina. Se utilizan para eludir impuestos, lavar dinero y ocultar riqueza; principalmente por gente millonaria que no quiere pagar impuestos en su propio país.

Un poco de contexto

Los papeles de Pandora son una divulgación de casi 12 millones de archivos (documentos, fotos, hojas de cálculo) con información que revela riqueza oculta, elusión fiscal y lavado de dinero de personas millonarias. Se vuelven famosos porque aparecen personalidades públicas mundiales, destacando los políticos que sostienen al sistema corrupto.

Los datos se obtuvieron del Consorcio internacional de periodistas de investigación (ICIJ), y esta divulgación se suma a las ya conocidas como offshore leacks (2013), Panamá papers (2016) y Paradise papers (2017).

Colombia y los mismos de siempre

De las 588 informaciones que se revelan de Colombia, aparecen nombres de personajes viejos conocidos por sus “tragedias familiares”, gestiones fatales, corrupción e impulsores de la guerra contra el pueblo en nuestro país. Los expresidentes César Gaviria y Andrés Pastrana, la vicepresidenta y heroína Martha Lucía Ramírez, la ministra de transporte Ángela María Orozco, el supuesto embajador de Colombia en Chile y antiguo bombardero de niños Guillermo Botero, la exministra de educación Gina Parody; y cómo no, el mismísimo director de la DIAN Lisandro Junco Rivera. Además de los referentes de los grupos millonarios y más poderosos del país; Luis Carlos Sarmiento Ángulo, Alejandro Santo domingo y los Gilinski.

Y es que esta gente no se cansa de aparecer en las tragedias del país, y como ya no pueden ocultar nada les toca afirmar que sí tienen empresas fantasma, además aclaran justificándose de manera poco ética, como el mismo hecho de comprobar que sí eluden impuestos en su propio país, teniendo la desfachatez de exigirle a las mayorías que paguen impuestos, cuando se inventan reformas tributarias que siguen beneficiando sus fortunas.

Lo peor de todo, es que las maniobras que realizan “son legales”, pero en realidad son una ofensa para los colombianos, ya que ellos mismos hacen las leyes y dejan los vacíos para aprovecharse y no incurrir directamente en el delito de la elusión fiscal, es decir, crean mecanismos para delinquir amparados en la ley, pero al colombiano común le aplican toda la represión. Luego, el presidente asesino dice para defender a sus amigos “Tener cuentas en el exterior no es un delito”, y por supuesto que no lo es, pero el objetivo con que las utilizan sí, pues no las declaran con la ayuda de ellos mismos. ¿Pero cómo no hacerlo si quienes delinquen por medio de la figura de gobierno son una banda criminal de amigos, y el mismo director de la DIAN les da las garantías?

Realmente la noticia no es sorprendente, pero confirma con datos y hechos concretos lo que ya sabemos: Los millonarios con poder utilizan todos los métodos para seguir acumulando su riqueza, para después decirnos al pueblo pobre con una moral que no tienen, que “se tiene que actuar en el marco de la legalidad”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dice que el uso de paraísos fiscales le cuesta a todo el mundo aproximadamente US $ 600.000 millones de dólares perdidos cada año. Y los ricos de nuestro país contribuyen a esa cifra.

Así y todo, cuando hacen reformas tributarias proponen un componente de recaudo fiscal que se llama “lucha contra la elusión y evasión de impuestos”, y por si queremos seguir revelando las infamias de estos personajes del poder, en la última reforma tributaria aprobada después del gran estallido popular, las proporciones clave de recaudo eran 60% empresarios y 40% la lucha contra la evasión; y austeridad estatal; nada más falso que esa reforma de juguete, pues no se pueden recaudar impuestos de los empresarios si vas a luchar contra ellos que son los que más eluden y evaden sus obligaciones tributarias.

Por eso hay que prepararse, seguirán insistiendo en explotar a las mayorías mediante impuestos indirectos como el IVA y las declaraciones de renta cada vez más para salarios menores. Ya estamos bastante jodidos dependiendo del dólar para casi todo, sube el dólar y automáticamente suben los precios de los productos en nuestro país, porque se compran tantos productos de afuera que ya ni tomarse un tinto es barato. No dejar aprobar la reforma de abril fue un gran triunfo popular, pero ellos vuelven a proponer lo mismo tratando de hablar bonito o con palabras cada vez más raras.

La BBC escribe en uno de sus artículos sobre el tema “Aunque tener activos secretos en el extranjero no es ilegal, el uso de una compleja red de empresas secretas para mover dinero y activos es la manera perfecta de ocultar ganancias provenientes de la delincuencia”. En este Narcoestado la delincuencia es el narcotráfico y los delincuentes son los narcotraficantes que están gobernando, por eso tienen el método perfecto para ocultar sus crímenes en forma de dinero.

Nunca fue tan válido decir que este maldito sistema está mal, cuando afirman de frente y tratan de justificar lo que hacen. Pero las mayorías cada vez se dan cuenta de lo que está detrás de sus rostros hipócritas. La esperanza está en la movilización por los cambios, empezando por sepultar a los señores de la guerra.