Cada semana o por mucho cada mes salen a flote nuevos escándalos al interior del gobierno nacional o que lo vinculan con prácticas corruptas y criminales. Y cuando no es así lo que resalta son sus políticas mentirosas y descaradas que tratan de vender como beneficiosas para las mayorías empobrecidas pero que claramente no es así.

La corrupción del gobierno nacional no es una novedad, ha sido una práctica constante de todos los gobiernos oligarcas, y en algunos casos tienen una tendencia a aumentar y a desarrollarse mediante vínculos con sectores criminales y paramilitares, lo cual es el caso para el actual mal gobierno. En medio de la pandemia no podemos olvidar lo sucedido con recursos de FINAGRO que debían destinarse a campesinos y pequeños y medianos productores, pero que en principio fueron destinados mayoritariamente a grandes empresarios agroindustriales, es decir, un regalo a sus compinches. También esta el caso de los subsidios para familias y pequeñas empresas, sobre lo cual durante los últimos 3 meses no dejaron de aparecer denuncias por la no llegada de dichos recursos, pero de lo que si hay plena certeza es que el gobierno inyectó recursos a los bancos, un regalo más para los de su clase.

Tampoco podemos olvidar los varios procesos de corrupción que se han ubicado al interior de las fuerzas militares, en el ejército, en la fuerza aérea, en la armada y en la policía, por sobrecostos en contratos o por turbias relaciones con bandas, paramilitares, narcotraficantes, contrabandistas, de quienes se ven lucrados. Los que dicen defender la ley son parte de la misma criminalidad. Y aunque esto aplica principalmente para altos rangos militares, tampoco podemos desconocer que miembros de base de las fuerzas militares callan lo que claramente saben que sucede, a veces porque reciben dinero o por presiones y amenazas.

El entramado de corrupción transcurre por todas las entidades estatales, no es solo en lo nacional, en los gobiernos locales y departamentales -y siguen siendo los mismos sectores oligarcas- la piñata es permanente. En las últimas semanas la procuraduría ha manifestado abrir investigación a más de 20 gobernaciones y alrededor de 270 alcaldías por posibles actos de corrupción en la firma de contratos durante los últimos meses de pandemia. Y la fiscalía dice investigar contratos en los que parece haber sobrecostos de mas de 420 mil millones, en contratos de un total de 3 billones, igualmente en los últimos meses. En todo estos casos se analizan vínculos con contratistas que habrían financiado campañas políticas, es decir, lo de siempre, lo que sabemos que sucede permanentemente como gestión corrupta y criminal de la oligarquía en el poder.

Pero es fundamental señalar que no debemos fiarnos de las investigaciones de estas instituciones aunque en ocasiones sean válidas, sabemos de corrupción y de criminalidad en el Estado porque es aquello de lo que todo el mundo habla y sabe que sucede, y por las serias investigaciones de senadores de oposición, democráticos y de izquierda, por periodistas investigativos que han sacado a flote la gran mayoría de las aberraciones que realiza la oligarquía colombiana y por denuncias de comunidades y colectividades. No podemos confiarnos en Procuraduría, Contraloría y Fiscalía porque sabemos que tienen fuertes y directas relaciones con distintos sectores oligárquicos, y las personas que ocupan estas instituciones siguen actuando en función de esos intereses minoritarios. Por lo cual debemos fortalecer la acción del pueblo organizado, esa es la única opción real para lograr los cambios que necesita nuestra querida Colombia.

Otras mentiras y descaros del gobierno nacional mediante sus políticas pueden evidenciarse con cuestiones como el no pago del IVA. El subpresidente hizo de ello una muletilla a la que muchos quizá terminaron creyendo y prestando atención, como si con ello se lograran reales avances en la reducción de la desigualdad y la pobreza. Por estos días, en medio de profundas dificultades económicas para las mayorías del país, el subpresidente vende la idea de que al haber 3 días sin IVA nos veremos beneficiados. La realidad es otra, en estos tiempos son pocos los que pueden darse el lujo de gastar en bienes que no sean fundamentales, son pocos los que podrán comprar electrodomésticos (aplicará para algunos sectores de clase media y alta), eso no esta dirigido al grueso de la población colombiana y termina siendo hasta ofensivo que así lo plantéen cuando millones requieren es alimentación y garantía de derechos fundamentales.

Lo peor de todo es que la cuestión es tan engañosa, que aquellos que si pueden y piensan comprar en estos días sin IVA ya han comenzado a denunciar que los negocios, empresas, etc, están subiendo los precios de las mercancías, lo cual llevaría a que no sea haga efectivo una reducción del precio de las mismas por el no pago de IVA. Y esto aunque pueda sonar ilógico, o aunque quizá parezca restarle responsabilidad al gobierno, no deja de ser una efectiva ley de libre mercado en marcha, mismo libre mercado que el gobierno actual y la oligarquía promueven.

Peor aún, pero en la misma línea de descaro, es la nueva propuesta formulada por el gobierno nacional para garantizar el bienestar de las personas mayores, o abuelitos como descaradamente llama el subpresidente, aprovechándose de la necesidad generada actualmente. La llamada hipoteca a la inversa, que no es más que el comienzo de un robo descarado y al que habrá que estar muy atentos en su desarrollo. Se supone que la vivienda quedará hipotecada a nombre del Estado y que la persona recibirá una cantidad de dinero mensual y podrá seguir viviendo en la vivienda hasta que se muera, la cantidad de dinero a recibir dependerá del avaluo y al morir la persona la vivienda quedará en propiedad del Estado.

Hay varios asuntos que llaman la atención: lo primero sería conocer como harán los avaluos, si proceden como suele hacerlo el Estado cuando compra propiedades para el desarrollo de megaproyectos o vías, etc, lo más posible es que el avaluo se hará muy por debajo del costo que tiene la propiedad en el mercado; lo segundo es mencionar que si la persona muere en pocos años de todas formas la propiedad queda para el Estado, aunque haya pagado muy poco, contrario a como funcionan las hipotecas, que si usted no paga el total y hasta con intereses, que en muchos casos hasta duplican el precio inicial, se pierde la propiedad; lo tercero y que me genera aún más interés es saber como habrán de manejar y negociar esas propiedades, lo más seguro es que terminará mediando el sector privado, lo cual significaría una buena cantidad de propiedades para dinamizar el sector inmobiliario, y lo más posible para ser compradas a bajos precios y luego vendidas a mayores precios o transformados y vendidos igualmente a altos precios.

En todo caso, todo lo anterior implicaría al gremio de la construcción y obviamente al financiero. Y tenemos que ser muy conscientes de que estos tres sectores -Construcción, Inmobiliario y Financiero- son unos de los principales sectores de capital en las ciudades, la compra y venta del espacio, su transformación, densificación, etc, han sido y son aún grandes fuentes de acumulación de capital, además de que han permitido lavar una inmensidad de dineros producto del narcotráfico. Es decir, será un negocio redondo para la oligarquía.

Todo lo anterior no busca ser un mero análisis de la realidad existente, sino un análisis que permita comprender las razones que motivan y hacen necesaria la lucha por los cambios y transformaciones. Analizamos la realidad para transformarla. Las luchas en las ciudades han venido creciendo, así como las luchas contra la corrupción, los elenos y elenas somos muy conscientes de ello y allí estaremos poniendo de nuestra parte, siempre junto al pueblo, promoviendo y desarrollando la lucha revolucionaria en el campo y la ciudad, con una visión integral de país y en la construcción de un proyecto de nación.