Por: Comando Central

El mes pasado, en el Senado de la República presentaron el “Informe de la situación en Argelia Cauca”, que evidencia la alianza del Ejército estatal con el Grupo Carlos Patiño en contra del ELN y de ex combatientes de las FARC, con lo que se confirma la autoría por parte de esta alianza, del asesinato de líderes sociales y ex combatientes en ese departamento.

Esas mismas tropas del Comando Específico del Cauca habían publicitado como una acción propia, la emboscada del 14 de abril, en que narco paramilitares mataron a 8 integrantes de la Patiño, entre ellos a dos menores de edad, según lo revela una investigación de El Espectador, del 20 de junio.

Lo que ocurre en el Cauca es revelador porque muestra cuáles son los sicarios que están ejecutando el exterminio de líderes sociales y ex combatientes; porque para la Doctrina militar del régimen, los asesinatos de líderes sociales y opositores están clasificados como Operaciones Encubiertas Negables, que realizan por medio de grupos de delincuentes comunes o por las propias tropas estatales.

Esta misma alianza mortífera y esta misma modalidad operativa la aplicaron en los años 80 del siglo anterior, cuando perpetraron el Genocidio contra movimientos políticos de izquierda, como la Unión Patriótica, Frente Popular y A Luchar. Hay que recordar que el bandido aliado del régimen en esa época fue Pablo Escobar.

En los 90 los aliados del régimen fueron los Carteles de la cocaína enemigos de Escobar, a quienes convirtieron en el ejército narco paramilitar llamado Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), con el que ejecutaron un segundo Genocidio dirigido a desplazar y despojar comunidades rurales por medio de masacres.

El actual Genocidio, que es el tercero, lo concentran en descabezar a las comunidades indígenas y campesinas que se oponen a sus grandes proyectos mineros, de infraestructura y de agronegocios; por eso está en curso una gran matanza de líderes sociales y ex combatientes, y por esto las tropas del régimen perpetran los crímenes sexuales que hasta ahora el país está conociendo.

Por fortuna, las mayorías nacionales siguen luchando por sacar la violencia de la política, en contravía de este tercer Gobierno de Uribe y de su patrón Trump.