La educación siempre será lo que permite a un país avanzar en progreso y calidad de vida para sus habitantes. Un país que invierte en educación asegura su avance económico, soberano y propio. Desafortunadamente esta no es la realidad de Colombia.

Las luchas magisteriales de la educación básica y media en el país han dejado, a lo largo de los años, importantes reivindicaciones que hoy por hoy mantienen a los docentes como uno de los sectores con una remuneración medianamente justa (pese a todas las desfinanciaciones que se vienen presentando). Además de los problemas en remuneración salarial que presentan las y los maestros, las cifras respecto al acceso a educación básica y media reflejan que los alcances no han sido los esperados. Así mismo, los indicadores de calidad e infraestructura develan una crisis estructural de la educación en el país; de ahí la importancia de la actual movilización de este sector con el apoyo decisivo de todo el pueblo colombiano por la búsqueda de una educación para la vida digna.

El acceso a educación de calidad no solo pasa por la gratuidad. Para que un niño ingrese y permanezca en el colegio, se deben garantizar medios educativos básicos para un buen desempeño escolar, tales como su uniforme, sus libros y demás herramientas, incluyendo una alimentación suficiente y balanceada.

Según informes de la OCDE, indican que Colombia es uno de los países que menos invierte en educación. Las cifras indican que la inversión en porcentaje del Producto Interno Bruto -PIB- en Colombia fue de 3,3 % en 2016, sólo superando a Panamá con un 3,2 %, a Guatemala con un 3,2 % y República Dominicana con un 2,3 %. por el contrario, países de la región como México logró una asignación del 5,4 % de su PIB a este importante sector.

Cabe decir que el Ministerio de Educación Nacional -MEN- solicitó para el año 2017 una inversión de 32,10 billones de pesos y sólo se le asignaron 31,20 es decir un billón de pesos menos, mientras que para el año 2019 la inversión desde el Presupuesto General de la Nación -el cual se encuentra en debate-, será de aproximadamente 38,7 billones según la Revista Dinero. Sin embargo, esta inversión no compensa ni mejora las condiciones de acceso, calidad y pertinencia que debe tener la educación en el territorio nacional. Es importante tener presente que de ese dinero asignado, una gran parte se va en gastos de funcionamiento incluyendo el famoso y controvertido Programa de Alimentación Escolar -PAE-, una oportunidad mas para que la corrupción mísera de la oligarquía desangre las arcas que llena el pueblo con su trabajo y soportando la desigualdad social. Mientras que los operadores privados que manejan la alimentación escolar llenan sus bolsillos con el dinero público; los colegios y las pequeñas escuelas del país se les gira un reducto mínimo de este presupuesto.

Actualmente, el régimen propone un nuevo proyecto de Ley 057 que reformará la Ley 715, cuyo ponente es el representante a la cámara por el Centro Democrático Christian Munir Garces. Según el ponente de este proyecto, se apunta a una reforma estructural para resolver las brechas de acceso, canasta educativa, jornada única e infraestructura escolar. Sin embargo, entre los micos que salen a relucir con la aprobación de esta nueva legislación, se conducirá a la profundización de la desfinanciación de la educación en todos sus niveles. Otras consecuencias son la reducción de la planta de personal, es decir, menos profesores para mas estudiantes y la delegación de funciones de gestión de recursos en las entidades territoriales, alcaldías, gobernaciones y también instituciones educativas. En consecuencia, las instituciones educativas se verán en la obligación de cobrar matrículas y la prestación de servicios educativos a aquellas personas que quieran acceder al sistema educativo, colocando en crisis las cifras de acceso a educación básica y media.

Desde el Frente de Guerra Urbano Nacional rechazamos esta nueva intentona del régimen por continuar arrastrando al pueblo colombiano a la falta de oportunidades, de seguir sumiendo en la pobreza y analfabetismo a las regiones mas apartadas. Por tanto, ¡Celebramos la justa lucha del magisterio y llamamos a la organización, a la movilización y a la lucha al pueblo colombiano!, teniendo de presente que la educación es en un país el avance y el rompimiento de la brecha social.