El domingo 11 desde Cali la Minga indígena y popular convocó al país a luchar por la vida y la paz, 600 kilómetros al norte el ex Senador Uribe desde su hacienda este mismo día se declaró en contra del apaciguamiento entre colombianos.

La Minga llega a Bogotá buscando conversar con el Presidente, la conforman las organizaciones indígenas, negras y de todos los sectores sociales, quienes proponen como agenda de diálogo problemas de la paz, la vida, la democracia y el territorio. Duque se niega al diálogo porque no los reconoce como interlocutores válidos, sesgo racista que no puede esconder, además no los oye para no responder por los centenares de acuerdos incumplidos, a la vez que esquiva tener que suscribir nuevos acuerdos.

Conversar y hacer acuerdos es el método de la Solución Política del Conflicto, a la que son refractarios el ex Senador Uribe y sus seguidores, entre ellos Duque, quienes siguen empujando a Colombia a mantenerse en un estado de Guerra perpetua, como les dicta la doctrina de seguridad que viene de la plutocracia que rige en los Estados Unidos.

Es trascendental que la Minga exija cambiar la Doctrina de seguridad que considera Enemigo Interno a quien disiente, proteste y se opone al régimen, además de reclamar respeto y desarrollo del Proceso de Paz, para que haya verdad y justicia; reclamos opuestos a la línea que traza Uribe, consistente en arrinconar las esperanzas de paz y a las Altas Cortes.

Mientras la Minga defiende los territorios, el agua y el Macizo colombiano, el plan del régimen persiste en la extracción desenfrenada de nuestros bienes naturales, preservando intereses de potentados nacionales y extranjeros. Por mantener un Gobierno a favor de la minoría súper rica y en forma sanguinaria en contra de las grandes mayorías de Colombia, hoy crece la resistencia contra esta tiranía.

Para que haya la construcción de un destino común como Nación hay que enfrentar y aislar los mesías de la Guerra perpetua. El camino de las mayorías nacionales es continuar la lucha por la justicia social y los esfuerzos por seguir buscando una Solución Política del Conflicto, ruta que compartimos los que estamos alzados en armas.