Editorial REvista Insurrección N 738

La oligarquía colombiana acaudilla la Guerra en la región, desde cuando Alberto Lleras como primer Secretario de la OEA (1948-1954), decía que “toda revolución necesita de una contra revolución”.

Cuando en 1999 Hugo Chávez se posesionó en la Presidencia de Venezuela, varios analistas lo imaginaron como un militar más, con ansias de poder y sin las calidades revolucionarias y socialistas, que luego quedaron evidentes ante amigos y enemigos de los pueblos.

Al percatarse de quién era Chávez, los imperialistas comprendieron que la mayor reserva de petróleo del mundo se les iba de las manos; con lo que recurrieron al chantaje y al terror para pretender derrocar al Gobierno Bolivariano legítimamente constituido.

Desde antes la oligarquía colombiana, asumió en América la misma función que los colonialistas asignan al régimen israelita en el Oriente Medio, la de ser Punta de Lanza para agredir a los pueblos de la región.

En estas dos décadas los Gobiernos de los Estados Unidos han contado con una oligarquía colombiana sumisa, maleable e incondicional, para ejercer como su peón de brega en los planes de ataque contra Venezuela.

De esta manera la mayoría de acciones terroristas de los EEUU contra Venezuela, han sido ejecutadas de manera cínica y descarada con el apoyo de la oligarquía colombiana, violando las más elementales normas internacionales, que exigen el respeto para la soberanía de los Estados, y para la auto determinación de las naciones.

El uso de grupos narco paramilitares utilizados en Colombia como fuerzas contrainsurgentes, han sido exportados por la oligarquía local, para subvertir el orden en Venezuela y saquear los recursos de este país.

Múltiples formas de sabotaje a la economía y la moneda venezolana han sido desarrolladas por los EEUU y por las clases dominantes colombianas, y la amplia frontera colombo-venezolana la han convertido en base de agresión abierta y encubierta contra el país vecino.

En Colombia en los últimos 20 años, los delincuentes y terroristas que han cometido los más graves daños a la sociedad y al Gobierno de Venezuela, son amparados por los sucesivos Gobiernos colombianos, presentándolos como “héroes”, de la misma manera que los EEUU actúan en La Florida, con los terroristas contrarrevolucionarios cubanos.

Raya en la insania ver cómo las grandes empresas de comunicación colombianas, propiedad de los dueños del país, manipulan y fanatizan a la opinión con información falsa sobre Venezuela, para justificar los planes estadounidenses, sin importarles el gravísimo daño que hacen a las relaciones de dos pueblos hermanos.

¿Por qué la oligarquía actúa así? Porque los muertos, mutilados, heridos o prisioneros en las incursiones realizadas contra Venezuela, no son ellos ni sus familiares, sino una carne de cañón disponible y barata, son los paramilitares, mercenarios, soldados y policías, todos hijos de familias humildes.

Y si hubiera una Guerra, los oligarcas no la sufrirían porque no habitan la frontera, ya que ella está poblada de los más humildes y marginados, campesinos o indígenas y ellos les sobran a los dueños del poder. Por esta razón, atizar esta Guerra no coloca en peligro sus vidas ni sus intereses, a cambio esperan recibir las migajas y la protección de la plutocracia que manda en los EEUU.

Esta es la oligarquía colombiana, la que debemos apartar del poder y para ello es indispensable la unidad del pueblo, la nación y los revolucionarios. La sociedad venezolana tiene el derecho a resolver sus asuntos sin intervención o injerencia de fuerzas foráneas, los pueblos venezolano y colombiano somos hermanos y nunca jamás podemos enfrentarnos.