El espíritu del 28A en los diálogos
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Editorial Revista Insurrección Nº 893

Comando Central (COCE)

El 28A marcó un hito en la historia de las luchas de Colombia al lograr avances en la capacidad organizativa del pueblo, elevar su conciencia y compromiso con las trasformaciones que necesita el país, en síntesis: la conciencia que Colombia necesita cambios.

Reconocemos el heroísmo de la juventud, las mujeres y del pueblo en general, que arriesgaron su vida ese 28 de abril (28A) de 2021, está pendiente la verdad, justicia y reparación para las víctimas del Estado, que en esas manifestaciones fueron asesinadas, torturadas y encarceladas. Es un imperativo moral del Gobierno y las autoridades actuar con celeridad para liberar a los jóvenes de la Primera Línea y demás, así como los dirigentes sociales Reparar a los que fueron agredidos y lesionados por la policía militarizada del Esmad.

Desde ese 28A a la actualidad acontecieron importantes hechos para la paz de Colombia, como la llegada de un Gobierno diferente a los de la derecha y el reinicio de los diálogos del Gobierno Nacional con el ELN. Por tanto, son dos los retos actuales para el Gobierno: responder las demandas de ese levantamiento popular, y hacer viable la paz con justicia social.

El Mandato de cambio heredado del 28A tienen su esencia en la democratización y las transformaciones para la paz que requiere Colombia, para hacerlas posibles es imprescindible la movilización de la sociedad por la paz y principalmente con la participación de la gran mayoría explotada, excluida y marginada de siempre, por esto, uno de los propósitos del Cese Bilateral entre el Gobierno y el ELN es dar alivio humanitario en las regiones, que faciliten la participación de la sociedad en el proceso de paz.

A la sociedad se le debe garantizar que ella misma construya sus canales de participación; que pueda expresarse sin temor a amenazas, señalamientos y persecución por parte del Estado y las bandas paramilitares. Debe terminarse con el uso de la violencia en el tratamiento de protesta social, que no se continúe asesinando a los dirigentes sociales, así se facilitaría el avance a una verdadera solución al conflicto político, social y armado; es uno de los propósitos que tenemos, que además es el sentimiento de las grandes mayorías nacionales, incluyendo a los jóvenes que insurgieron ese histórico 28A de 2021, con valentía y esperanzas en una Nueva Colombia en paz, equidad, soberanía y democracia.

Revista completa: https://eln-voces.net/insurreccion-893/


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