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Editorial Revista Insurrección Nº 806

El 19 de agosto debió abandonar el país el Gobernador del departamento del Magdalena para resguardarse de las amenazas que le hizo el guardián, el 22 este perpetró una masacre en un Resguardo Indígena del Cauca y el 23 asesinó en Popayán al líder estudiantil Esteban Mosquera.

Los tres crímenes que perpetró el guardián tuvieron como móvil eliminar a quienes buscan cambiar el viejo régimen imperante, el Gobernador Caicedo desarrollaba los cambios democráticos que prometió en el Programa de izquierda con que ganó el favor popular, los indígenas asesinados hacían parte del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) que lucha por autonomía, tierra y cultura, y el músico y periodista independiente Esteban Mosquera luchaba por la educación pública de calidad y estaba activo en las manifestaciones del Paro Nacional iniciado el 28 de abril.

La excusa que invoca el guardián para perseguir y eliminar a opositores es que usan medios violentos, pero en estos tres casos la actividad social y política que realizaban era totalmente pacífica, lo que deja al desnudo que quien manda al guardián no admite oposición así esta sea pacífica y dentro de la legalidad estatal, con esto pretende infundir el terror necesario para sofocar la protesta social y para debilitar a candidatos para las elecciones de 2022 que tengan Programas similares al Gobernador Caicedo; queda evidente que la misión del guardián es impedir un cambio de régimen por la vía electoral, la presión social o la insurgencia.

Al crecer la presión por cambios que ejerce la sociedad colombiana el patrón del guardián privilegia los medios de represión ilícitos, porque los contemplados en las leyes estatales son insuficientes para contener la protesta social, la oposición, la sublevación, la resistencia y la rebelión contra el viejo régimen, que es experto en comprar las conciencias de sus adversarios y en matar a quien no se le doblega, arte que en el inframundo denominan la ‘Ley Metálica de plata y plomo’; por esta vía Colombia terminó sojuzgada por una tiranía mafiosa y convertida en un Narcoestado.

La mafia de nuevos ricos que manda en Colombia son agentes de la banca y las empresas multinacionales y operadores del plan de Guerra del imperio, quienes los patrocinan y sostienen, pero esta alianza maléfica será expulsada del poder por la indetenible lucha del pueblo colombiano que busca llegar a ser una nación digna, en paz, democrática y soberana.


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