El lamentable fiscal de la nación Néstor Humberto Martínez no deja de hacer espectáculo mediático desde que fue elegido por la Corte Suprema de Justicia el 11 de Julio de 2016. Caracterizado por lanzar frases polémicas y desproporcionadas, además de llevar casos inauditos como la persecución a Jesús Santrich. Hoy Martinez se encuentra siendo protagonista en primer plano de la continuación de uno de los hechos más reprochables de la corrupción en Colombia: El caso Odebrecht.

Y es que no paran de salir al conocimiento del pueblo colombiano las evidencias de la relación de los altos empresarios, políticos y funcionarios públicos con los desfalcos a la nación y demás actividades de corruptela. El primero en evidencia fue Otto Bula, luego Santos y el Centro Democrático por la financiación a sus campañas políticas en 2014 por la empresa Odebrecht. Por esa misma vía han pasado funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y muchos otros, que a pesar de las pruebas, quedaron como simples titulares de prensa por cuenta de la élite del poder económico y político.

Hoy a pesar de las diferentes grabaciones entre Néstor Humberto Martínez y el señor Jorge Enrique Pizano (testigo del caso Odebrecth) después de su fallecimiento, que revelan diferentes delitos en la disputa por la concesión de la Ruta del sol 2 entre las empresas Odebrecht, Corficolombiana y Episol, todo esto a quedado en segundo plano porque la matriz nacional se centró en el debate si elegir o no un fiscal ad hoc (para el caso) y todo el morbo después de la curiosa muerte del hijo de Pizano días después de conocerse tales conversaciones, o mejor decir, que misteriosamente asesinaron a su hijo envenenándolo con cianuro.

Es conveniente precisar, el por qué de los hechos. Primero en 2015, fecha de los audios, Jorge Enrique Pizano era el auditor que supervisaba las concesiones y contratos de la ruta del sol, Néstor Humberto Martínez era el asesor jurídico de las empresas Corficolombiana y Episol que pertenecen al Grupo Aval, cuyo principal representante es Luis Carlos Sarmiento Angulo, siendo estas dos empresas las segundas accionistas para disputar la construcción con una participación del 33% y Odebrecth siendo la principal inversora con algo más del 60% de participación. La intención siempre fue organizar una alianza tipo cartel entre estas empresas para ser un oferente con gran poder de mercado y quedarse con la concesión fácilmente, cosa que ocurrió impulsando un juego anticompetitivo para desplazar a los demás oferentes, maniobras que se presentan a lo largo y ancho del país con la mayoría de contratos y concesiones a privados que casi siempre quedan impunes y sin ser denunciadas.

Entre los delitos que se mencionan en la conversación de Pizano y Martínez se encuentran los siguientes: Soborno, lavado de activos, falsedad en documento privado, administración desleal, abuso de confianza, estafa y hurto agravado. Todos estos de conocimiento del fiscal Martínez. Además de mencionar otros delitos que se presentaban en ese ambiente irregular de negociaciones y concesiones sobre la creación de empresas paralelas y de papel que contrataba Corficolombiana, adjudicándole millonarios contratos que rondaban los 10.000 millones de pesos. Empresas que solo existían de nombre y sin ninguna experiencia para la construcción, que en ese momento era Presoam a la cabeza de Humberto Sánchez Verano como representante legal.

Todo eso se lo manifestaba Jorge Pizano en calidad de auditor a Néstor Humberto Martínez, por tanto el fiscal lo conocía de primera mano, la pregunta es entonces ¿Por qué no denunció ni en 2015 ni cuando ocupó el cargo de fiscal general de la nación? La respuesta es sencilla: Este señor era el asesor jurídico del Grupo Aval, uno de los conglomerados económicos más poderosos del país, no lo hizo para proteger a Luis Carlos Sarmiento Angulo y a él mismo, claro está, también para defender y no afectar a la clase política tradicional, porque es uno más de los delincuentes de cuello blanco que negocian con los intereses del país para enriquecer a las minorías.

Los más irónico es que personajes como estos salen en entrevistas como si no hubiese pasado nada, con el cinismo más puro, ocultando, tergiversando toda la información aunque la verdad sea evidente, mostrando un supuesto desconocimiento de los hechos, burlándose del país y de los ciudadanos cansados de la misma historia de siempre. Y eso que este fiscal es el impulsor de la fracasada estrategia “bolsillos de cristal” para combatir la corrupción, fracasada desde que quien la propone hace todo lo contrario a lo que profesa.

La mayoría de canales de televisión, periódicos y emisoras han creado la cortina de humo discutiendo si el corrupto Néstor Humberto Martínez debe renunciar o no, de si se debe poner un fiscal ad hoc o no, o si el cianuro lo manipuló Pizano, que la botella de agua, tal o cual cosa, etc. persiguiendo desviar la atención de los responsables y en clara complicidad con las élites, casualmente las mismas dueñas de los medios de comunicación en nuestro país.

No hay que enredar el camino, la solución es la movilización ciudadana y la presión sobre los partidos políticos gobiernistas y los sectores de la clase política que respaldan la corrupción de Martínez, buscando su destitución, investigación y sanción, y junto a ello, la investigación de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el principal beneficiado de la corrupción denunciada. El hecho de que aún hoy se siga discutiendo esto, es la triste confirmación de que Colombia es un Estado mafioso al tamaño de las elites del poder.