El 16 de agosto comparecieron ante Uribe tres miembros de la Comisión encargada de esclarecer la verdad, en un vano intento por aproximar dos narrativas opuestas sobre la paz y la reconciliación, convertido en un acto de desinformación para el país y de ultraje para las víctimas y la Comisión.

Colombia conoce que la ultraderecha que acaudilla Uribe niega que exista un Conflicto Interno, justifica la realización de Crímenes de Guerra y de Crímenes de Lesa Humanidad, no asume responsabilidad por sus actos, persigue tender un manto de olvido sobre el Genocidio perpetrado contra el Enemigo Interno y ahora propone una amnistía general para crímenes que la Ley Internacional considera imprescriptibles y no amnistiables.

Esta narrativa tiene sus raíces históricas en caudillos conservadores como Laureano Gómez que en 1947 sentenció: ”la Guerra Civil es inevitable, quiera Dios la ganemos nosotros”, así impidieron que Gaitán el líder liberal socialista ganara la Presidencia; varias décadas más tarde Álvaro Gómez lanzó la consigna: “Colombia sin guerrillas”.

La otra narrativa busca poner fin al Conflicto Armado y acordar transformaciones en la perspectiva de lograr una paz con justicia social para pasar la página de la Guerra, como lo enuncia el Acuerdo de Diálogos para la Paz de Colombia entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional, que en uno de sus apartes dice:

En la construcción de una paz estable y duradera, es esencial el reconocimiento a las víctimas y a sus derechos, así como el tratamiento y la resolución a su situación con base en la verdad, la justicia, la reparación, los compromisos de no repetición y el no olvido. El conjunto de estos elementos fundamentan el perdón y proyectan el proceso de reconciliación”.

El camino de una Solución Política del Conflicto parte de hacer realidad el precepto de ‘verdad toda, verdad todos’, para que cada parte asuma la responsabilidad que le corresponda, reconozca lo que no debe repetir y asuma la reparación ante las víctimas, y por constituir un fundamento del Proceso de Paz es que Alfredo Molano dijo que ‘la verdad no se negocia’.

La conciliación hará viable a Colombia, lo que exige una confluencia alrededor de un Programa de transformaciones fundamentales para llegar a ser una nación en paz, democrática y soberana.