“La línea dura de los generales
bombardea a fondo la resistencia de la vida
la guerra es su fiesta largamente preparada
en un descanso de la orquesta
celebran la cifra de muertos enemigos…”

El editorial del periódico El Espectador del 6 de mayo de 2020 se titula “La mano abierta en busca de la paz: ¿Responderá el ELN?”. En el hace planteamientos como que el ELN “no cumplió a cabalidad” el cese al fuego en Abril y que el gobierno de Iván Duque “ha mostrado voluntad de paz”.

Desde el inicio parte de dos afirmaciones falsas, demostrables con los informes de balance que diferentes entidades hicieron sobre el cese al fuego decretado por nuestra organización, que es realmente un aporte humanitario en medio de la pandemia. Si El Espectador se refiere a hechos presentados en regiones donde el ELN se defendió de ataques paramilitares a sus estructruras y comunidades, hay que recordarle que fue un cese activo y las situaciones referidas son acciones de defensa ante actividades de las fuerzas militares para tratar de golpearnos, evidenciando su política de guerra y su desprecio a los gestos de paz. Así que ese planteamiento solo alimenta los intentos por ilegitimar al ELN amplificando el discurso del establecimiento.

Es casi gracioso leer que el gobierno de Duque muestra voluntad de paz y que los sordos somos los insurgentes, sobretodo es indignante para el resto de la sociedad colombiana cuando la política de exterminio de líderes sociales no cesa. ¿Cuál es la voluntad de paz del uribismo? ¿La desmovilización y el sometimiento? ¿El espionaje a la prensa investigativa? ¿El perfilamiento de lideres políticos de izquierda? ¿El asesinato del pensamiento disidente? Tal como los montajes de supuestos compañeros nuestros desmovilizados en los últimos días o la grandiosa voluntad de paz manifestada con bombardeos, celebrando muertes en público.

Sigue el texto alabando el Decreto 601 de 2020, tratando de generar la sensación de que junto con el virus y las operaciones militares este “se convirtió en el mejor incentivo para que estas personas dejaran las armas”. Es así como este periódico ayuda a difundir las ideas guerreristas de los jefes del gobierno, balbuceadas por el gendarme Miguel Ceballos, quien claramente es un comisionado pero no de paz.

“…es mil veces mejor apostarle a la paz, la reconciliación y el reencuentro de los colombianos”, claro que sí, pero no con interlocutores que desconocen al otro, no aprobando el “garrote (operaciones militares) y zanahoria (incentivos de reinserción)”. Es prioritario apostarle a la paz sin la soberbia de la élite asesina, sí con la participación vinculante de la sociedad y el debate por los cambios. Los gestos de paz del ELN son concretos y se pueden listar, pero medios como ustedes (y no solo ustedes) los invisibilizan, a pesar de que se jactan de querer generar debate y una conversación crítica, tal como deben ser los objetivos de la comunicación.

¿Por qué no impulsar ideas como la de un cese bilateral que sí permitiría reducir la intensidad de la guerra? ¿Por qué no hacer los llamados para retomar la mesa de conversaciones con la delegación de diálogos que espera en La Habana hace 2 años? Pero no, se empeñan en decir que el ELN “es terco”. Pareciera que no están bien informados o se niegan a informar bien. Para dialogar se necesita escuchar, no imponer la visión de una sola parte.

Citan a Ceballos nuevamente hablando de condiciones impuestas por Iván Duque para retomar el diálogo: “Entrega de todos los secuestrados y cese de acciones criminales” y tienen el descaro de decir que “la mesa está servida”, además de plantear la pregunta en tono de chantaje “¿Responderá por fin la guerrilla?”. Nuestra organización ya respondió hace más de 30 años de encaminarse hacia la búsqueda de la paz y no le respondió a ningún gobierno, respondió al llamado que hace el pueblo y las víctimas de la guerra, por eso queremos construir una paz bien hecha, no desde la perspectiva de los victimarios de ese pueblo del cual surgimos y al cual nos debemos.

Según el editorial, la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y el Instituto Catalán Internacional para la Paz (ICIP) documentaron “ataques contra la población civil y el Estado”, se registran algunas banderas y mensajes del ELN, que es un despropósito nombrarlo como ataques y menos contra la población civil. Y rematan, para seguir alimentando la idea de que no tenemos cohesión interna, diciendo: “Las estructuras de la guerrilla muestran su descoordinación y, en general, carencia de capacidad para hacer gestos de paz. Así es, simplemente, muy difícil.” Para lo cual solo basta citar al comandante Pablo Beltrán en una de las últimas entrevistas que dio: “Tenemos más cohesión interna que el Centro Democrático”. Sigue habiendo silenciamiento de nuestro pensamiento político, de la propuesta de país y sociedad que tenemos y un desconocimiento de todos los gestos de paz que hemos realizado de manera unilateral.

El Espectador nos dice “A todos los miembros del Eln les recordamos que están en una coyuntura histórica…Si de verdad quieren aportarle algo a la población que tanto han dicho defender, siéntense a conversar. Ayuden a que Colombia sea un territorio de paz.”. Pero no somos los culpables de los grandes males de la sociedad, la recesión económica que se avecina (o estamos experimentando) es causa de las formas caducas de gobernar y de la organización económica; las violencias no iniciaron con nosotros y es por eso que somos la respuesta a las viejas prácticas de la élite, que son los que han asesinado las esperanzas de una Colombia justa y soberana. Somos pueblo en armas, no criminales.

Al Espectador y a todos los medios de comunicación les recordamos que el ELN ya está sentado y listo para dialogar, que los debates que proponemos impulsar son sobre los cambios urgentes que necesita el país y el mundo en esta coyuntura histórica. Quizás los sordos y los tercos son otros y a nosotros no nos dan la voz suficiente para que el país converse alrededor de sus necesidades. Por fortuna y cada vez más, hay quienes sí nos conocen y muchos otros que no creerán todo lo que se dice de la organización. Los que saben que ante las vías cerradas lo que queda es lucha.