Comando Central (COCE)

Nació la ONU para defender los Derechos Humanos pero el Sistema de Muerte mantiene en agonía tanto a la organización multilateral como a la vida digna, por tanto la existencia del planeta y sus especies depende de extinguir a quien se empeña en extinguirnos.

En su crítica al capitalismo Marx sentenció que “la desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas”, en consecuencia, por su afán de ganancia el sistema dominante arruina a la Tierra y a sus habitantes, por su voracidad mantiene Guerras de saqueo en que los países industrializados expolian los bienes naturales de los pueblos del Sur del planeta, a toda esta maquinaria depredadora es que el Papa Francisco denomina Sistema de Muerte y por esto convoca a cambiarla.

Muy lejano ha quedado el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hecha el 10 de diciembre de 1948, que reivindica la dignidad de la vida y el carácter inalienable de estos Derechos, situación deplorable que solo cambiará si las víctimas nos alzamos contra la plutocracia mundial que se lucra con la ruina de la Madre Tierra y sus habitantes, por ello han nacido y crecen las rebeliones, que primero lucharon por la emancipación y ahora se rebelan contra la extinción.

Esta lucha por vida digna crece en todos los rincones del planeta pero a su vez sus adversarios también asumen formas más audaces de mezquindad, barbarie, racismo, discriminación, xenofobia y neonazismo, con las que buscan infundir miedo y paralizar la lucha por el cambio de este maligno sistema, que niega los Derechos de la Madre Tierra y sus especies, además de considerar no humanos a la gran mayoría de la humanidad.

La fuerza de las grandes mayorías y la nobleza de la causa harán retroceder y enviarán a la bestia al basurero de la historia, única garantía para que la vida florezca y en verdad sea digna ya que de esta histórica lucha depende el destino de las generaciones venideras, pues al decir de Albert Camus, “la generosidad real hacia el futuro reside en dar todo al presente”.

INSURRECCIÓN 820