Editorial Revista Insurrección Nº 828

Comando Central (COCE)

La dictadura mafiosa de Duque en los meses de vida que le quedan se emplea a fondo contra las fuerzas sociales y políticas opositoras, desatando todas las formas de terror como las amenazas, ejecuciones selectivas, masacres, atentados y carro bombas, con las que pretende impedir un cambio de régimen.

El estallido social del año pasado puso en jaque al Estado y demostró que el régimen seguirá usando la violencia extrema con tal de sostenerse en el poder, y que la sociedad mayoritariamente está harta de una élite gobernante que solo actúa en favor de un grupo plutocrático minoritario; este año inició con el recrudecimiento de la violencia estatal y paramilitar para sembrar pánico y condicionar las mentes bajo la táctica de ‘sembrar miedo para vender seguridad’.

Desatar la violencia y tratar de encubrirla bajo la mentira de “disputas territoriales por narcotráfico”, forma parte de una estrategia pensada de ‘Guerra sin fin’ o ‘Guerra contra las drogas’ urdida por los Estados Unidos (EEUU), que es aplicada al pie de la letra por el narcoestado que dirige Duque, quien ante cada nuevo hecho de violencia repite que “se necesita mayor pie de fuerza y mano dura”, matriz mediática que amplifican las grandes empresas de desinformación, con lo que crean la falsa idea de que un cambio en las políticas exacerbaría los problemas existentes, por tanto se necesita continuar las políticas existentes y solo cambiar sus ejecutores, cambiar a Duque por otro que perpetúe las políticas de EEUU y el gran capital.

El fin buscado que persigue este terror neofascista es destrozar a las fuerzas sociales y políticas progresistas, revolucionarias y de izquierda, debilitar la movilización social que lideran y neutralizar la materialización de la democratización radical que impulsan, objetivos que el caudillo de la ultraderecha Uribe Vélez había delineado cuando dijo que a estas fuerzas del cambio “no hay que dejarlas graduar”.

La histórica presión social que desarrolla la gran mayoría de colombianos no se detendrá hasta imponer los cambios que urge el país, porque dentro de ella dejó de existir el miedo y la mueve la determinación de ser una nación digna, soberana, democrática y en paz con justicia social.