Por: Comando Central (COCE)

Mes y medio de levantamiento popular contra el tercer Gobierno de Uribe y su régimen de dictadura mafiosa exige cambios de fondo en la vida del pueblo y la nación, reclamos legítimos que intentan sofocar con trato de Guerra a los manifestantes, simulaciones de diálogo y reformas cosméticas.

La facción de extrema derecha que acaudilla Uribe busca distraer echando la culpa a otros y afirmando que son pequeños los problemas que detonaron la sublevación popular, negacionismo que agrava la crisis al retardar las soluciones de fondo que pueden resolverla; mantener a Colombia en un estado de conflicto sin fin le sirve a Uribe para proponer un cuarto Gobierno suyo aún más dictatorial, que en 2022 extermine a los sublevados, lo que coincide con el interés de Estados Unidos (EEUU) de mantener al país en el pantano de sus planes de Guerra perpetua.

Para desechar la maléfica estrategia de EEUU y Uribe es necesaria la unión de la gran mayoría de la sociedad que quiere un camino de conciliación para resolver el conflicto en que está sumido el país; aconseja la sabiduría popular que ‘a grandes problemas, grandes soluciones’, las que llegarán siguiendo una ruta de dialogar, acordar y cumplir, vía de solución política que ha sido rechazada históricamente por las élites dominantes.

La democracia de la calle da salida al reclamo de derechos que le niegan unas instituciones estatales corruptas y un sistema de Partidos al servicio de la minoría súperrica, a la vez que enfrenta un modelo económico que empobrece y excluye a las mayorías, que es resguardado por una maquinaria de Guerra dirigida contra el pueblo; resolver problemas tan enormes solo es posible con una gran alianza de fuerzas populares y democráticas decididas a luchar con adversarios poderosos, que se lucran del conflicto y por ello se oponen a que se resuelva.

En este levantamiento el pueblo ha perdido el miedo y sobrepasado el terror del régimen, aprendió a distinguir el falso diálogo del verdadero, demostró su conciencia de las transformaciones necesarias para tener vida digna y desarrolla un camino de lucha para conquistarlas; las élites gobernantes tienen ante sí el dilema de tomar la vía de la conciliación o la de seguir negándola, lo cierto es que no van a detener la marcha de las mayorías colombianas luchando unidas para ser una nación democrática, soberana y en paz con justicia social.

Editorial de la Revista Insurrección No. 795