Por: Edinson Torres

En los últimos años los colombianos hemos visto cómo han subido de manera generalizada y sostenida los precios de las cosas que consumimos, sobre todo las que satisfacen necesidades básicas como la comida, la vivienda y el transporte. Sabemos que cada año aumentan los precios, lo que conocemos por inflación, y que el porcentaje del salario casi siempre incrementa un porcentaje mínimo que la mayoría de las veces no alcanza para comprar más cosas que el año anterior. En consecuencia, tenemos hogares cada vez más empobrecidos, sin capacidad para resolver sus necesidades básicas y un aumento de la precariedad que va marginando a la gente de las oportunidades. Desde el punto de vista del sistema capitalista, las oportunidades son dinero y capacidad de compra, pero esos elementos no los tiene la mayoría de la gente que cada día sale a resolver la vida.

Estamos cansados de escuchar a supuestos expertos hablando de las consecuencias económicas de la pandemia, cuestión que no se puede negar, pues sí ha tenido efectos, sobre todo por la afectación de las empresas, el comercio, la dinámica económica de los intercambios mercantiles, los cierres de negocios y el abandono de los trabajadores generando gran pérdida de empleos. En este país, donde crear una empresa no es fácil, y la ilusión de emprendimiento que venden menos, quienes sobrevivieron fueron los grandes grupos que a menudo funcionan con capitales ilegales, los demás (pequeños y medianos empresarios), que han tratado de levantar sus proyectos con esfuerzo, trabajo y de manera honesta, tuvieron que cerrar; y otros, se sostienen con agobiantes deudas, porque ni apoyos gubernamentales recibieron.

Otros “expertos” patrocinados por los medios que posicionan lo que quieren que la gente piense, atribuyen la escandalosa subida de precios al paro nacional y al no dejar aprobar la reforma tributaria, cuestión que es cierta solo en una parte, y por un periodo de tiempo corto, pero falsa si se presenta como determinante de la situación a la que nos vemos enfrentados cuando acudimos a tiendas y supermercados, viendo que el dinero ya no alcanza. Pues el paro nacional generó cierto represamiento de mercancías, pero no desabastecimiento como quisieron influir en la opinión de las personas, afectaciones que sufrieron los alimentos perecederos porque muchos sí se dañaban, pero con los corredores que los mismos manifestantes abrieron y la caída del auge de las protestas populares, el ajuste de precios no debió tardar más que un par de semanas. Sin embargo, si las protestas cesaron ¿Por qué los precios se mantienen en alza?

Colombia durante muchos gobiernos (o casi todos los gobiernos de sus historia) ha sido expuesta a los intereses extranjeros, cuestión que no ha cambiado con el actual gobierno, y hoy más que nunca nuestro país se mueve según digan los poderes gringos y los vaivenes del dólar. La gráfica 1, muestra el incremento del salario mínimo legal vigente (SMLV) desde 1990 hasta la actualidad.

Aparentemente el panorama es alentador, cuando en 1990 el SMLV era un poco más de 41.000 pesos, a principios del año 2000 era de unos 260.000 pesos, en el 2010 de unos 515.000 pesos; y hoy nos encontramos con un SMLV de 908.526 pesos. Muchos dirán, al ver la gráfica ascendente, que pronto y por fin, un colombiano podrá ganar al menos 1 millón de pesos. Sin embargo, en la realidad, el comportamiento en pesos del salario, solo da la ilusión de tener más dinero.

Gráfica 1. Salario Mínimo Legal Vigente -SMLV- en pesos (1990-2021).

Elaboración propia con datos del Banco de la República.

En la gráfica 2, vemos que el componente del aumento de precios año a año (o inflación) afecta fuertemente el salario de un colombiano, sobre todo las mayorías que ganan 1 salario mínimo o menos de un salario mínimo, pues el salario en pesos puede aumentar y se tiene la impresión de poseer más dinero, pero no necesariamente significa poder comprar más bienes ni acceso a más servicios. El salario nominal es el porcentaje que aumenta el salario sin tener en cuenta la inflación (línea naranja), la inflación como ya se explicó es el porcentaje que aumentan los precios cada año (línea amarilla). Se observa que el comportamiento del salario nominal y de la inflación es muy parecido, esto es porque los empresarios que ajustan los precios siempre son reacios a que el salario de los trabajadores aumente por encima de lo que incrementan los precios, pues significa que tienen que pagar más salarios y disminuyen sus ganancias (Contradicción Capital/Trabajo), y las veces que lo han hecho amenazan con que tienen que subir los precios de los productos.

Gráfica 2. Inflación e incremento real y nominal del SMLV (1990-2021).

Elaboración propia con datos del Banco de la República.

¿Qué pasa con el salario real representado por la línea verde? Este es el aumento del salario nominal menos la inflación, o descontando la inflación. Resumido en una ecuación: Salario nominal – inflación = Salario real, que es lo que en la realidad aumenta el salario de los colombianos. Si vemos la gráfica, el salario real desde 1990 hasta nuestros días ha permanecido prácticamente cercano a cero, incluso en la década de 1990-2000 estuvo varias veces en negativo, es decir, que a diferencia de la ilusión de aumento de la primera gráfica, el salario de los colombianos no ha aumentado, pues no se pueden comprar más cosas que el año anterior, siempre se está al límite de adquirir lo mismo, y a veces incluso menos de lo que se compraba el año pasado. La gráfica del salario real es prácticamente plana y significa además, que la gente no puede aumentar sus niveles de vida ni sus oportunidades.

Pero, ¿Además de las situaciones coyunturales como una pandemia o un paro, por qué siguen aumentando los precios y el salario real no lo hace en las debidas proporciones? Hay dos elementos que se agregan de manera estructural a la economía colombiana: Uno es la deuda externa y otro es la balanza comercial, y los dos se explican porque quienes han gobernado se desinteresaron a que seamos un país productivo, nuestros recursos se los llevan con facilidad (casi regalados), y en consecuencia dependemos del dólar, la moneda que posicionaron los gringos interancionalmente cuando rompieron los acuerdos de Bretton Woods a principios de la década de 1970, que justificaban la riqueza de los países en oro, pero así es el imperio, incumple acuerdos sin cesar y terminan imponiendo sus intereses.

Estos elementos estructurales de la economía colombiana con consecuencias en cada persona que interactúa en cualquier mercado diariamente, se ven reflejados en la gráfica 3. La balanza comercial es la diferencia entre lo que un país exporta o vende al resto del mundo y lo que importa o compra del resto del mundo (Balanza comercial = Exportaciones – importaciones). Claramente ningún país es capaz de autoabastecer por sí solo todos los bienes y servicios que requiere la población, pero hay unos que pueden hacerlo mejor que otros por sus recursos, el intercambio sin embargo es necesario, aunque en el capitalismo no se da en condiciones equitativas ni con formas de cooperación.

Colombia es un país que pudiera abastecer mejor a su población, pero los gobiernos títeres al servicio de los Estados Unidos, están condenando a la no producción y a la lógica de la economía especulativa, pues cuando no se es productivo no hay una moneda fuerte, por lo que queda expuesta a los movimientos del dólar. No es casualidad que el peso colombiano sea una de las monedas más devaluadas del mundo, junto con el peso argentino y la lira turca.

Si vemos la gráfica 3, hasta los años 90 del siglo pasado se tenía una balanza comercial relativamente estable, es decir que las exportaciones no superaban por mucho a las importaciones y viceversa, una resta cercana a cero que es una característica importante para la solidez de una economía. A partir de 1990 el saldo de nuestra balanza comercial empieza a ser negativo de manera exagerada, todo esto tiene que ver con la denominada apertura comercial y el ya tan analizado Consenso de Washington que profundizó la des-industrialización del país y el renunciamiento a ser productivo en medio de una tierra con tanta riqueza.

Hoy en día el saldo negativo de la balanza comercial es cercano a los 20 mil millones de dólares, lo que significa que ahora Colombia vende muy poco al resto del mundo y sí compra muchos bienes y servicios de afuera. Ya ni se puede decir que somos un país cafetero porque hasta eso se perdió con los tratados de libre comercio en condiciones de desigualdad.

Gráfica 3. Saldo Balanza Comercial Colombiana (1961-2021).

Elaboración propia con datos del Banco Mundial

¿Cómo afecta esta situación a la inflación estructural para que todo esté tan caro? Se presenta bajo los siguientes mecanismos: Nuestro país ya no es productivo y gran parte de los recursos se los llevan multinacionales, casi de manera gratuita, si se produce poco y de mala calidad, porque lo de buena calidad es lo que se exporta, quiere decir que existe menos capacidad para abastecer a la población, en consecuencia y mediado por los acuerdos comerciales que obligan el cumplimiento de unas reglas, se compran muchos productos del extranjero, dichos productos que ingresan a nuestro país se transan en el mercado internacional en dólares, igual que los que se venden, que son muchos menos. En este punto, si el peso está devaluado (pierde valor respecto al dólar), quiere decir que se tienen que dar más pesos por cada dólar intercambiado, situación nada favorable cuando actualmente se tienen que dar entre 3700 y 3800 pesos por cada dólar. Entonces, al ingresar esos bienes de afuera a nuestro país, quienes los compraron lo hicieron a un precio más alto que antes, por lo que dentro de nuestro país los tienen que vender más caros o si no van a perder.

Si vamos a tiendas como D1, ARA, la del barrio, supermercados como el Éxito, Súper inter, entre otros, se podrá constatar la cantidad de productos que no son producidos en nuestro país, y son esos productos los que incrementan sus precios, lamentablemente para los colombianos, son las marcas que más se consumen porque no hay más alternativas, y esto se da paradójicamente en el sistema que profesa la libertad de elección entre muchas alternativas. Otra premisa falsa del capitalismo que se cae desde su propia dinámica.

Si se observa con más detalle la gráfica 3, desde 2012 hay un desbalance negativo mucho más exagerado, no se puede olvidar que todos esos comportamientos obedecen a decisiones políticas, cuando en el gobierno de Santos se dio la firma del TLC con Estados Unidos y comenzó la inundación de productos externos y la desaparición de muchos productos nacionales.

Gráfica 4. Saldo Deuda Externa – en millones de USD- (1970-2020).

Elaboración propia con datos del Banco de la República.

Finalmente, en la gráfica 4 se presenta la serie histórica de la deuda externa desde 1970 hasta el presente año. El endeudamiento del país también era algo estable hasta los años 90 del siglo XX, y ha tenido un aumento muy pronunciado desde el 2008, llegando en la actualidad a estar endeudados como país en 154.502 millones de dólares, una deuda exagerada que en porcentaje de nuestro producto interno bruto (PIB) sobrepasa el 50%, guardadas las proporciones, es como si alguien que gana 1 millón de pesos tuviera que pagar al banco cada mes 500 mil de su sueldo, por lo que le quedarán 500 para resolver el resto de cosas hasta su próximo pago, esta persona tendría varias alternativas y todas son negativas, que lo llevarán a una situación peor:

La primera es buscar más opciones de trabajo para conseguir más ingresos, cuestión difícil en Colombia, y si lo consigue renuncia al ocio, al descanso, a disfrutar de las actividades no productivas que le hacen bien al cuerpo y a la mente, el resultado es una persona enferma. La segunda opción es vivir el resto del mes con el dinero que le sobra, por lo tanto vivirá mal porque no satisface de manera óptima sus necesidades; y una tercera opción podría ser pedir prestado a otras entidades bancarias, pero como tiene una deuda y de pronto no ha sido tan cumplido con los pagos, varias no le prestarán. En ese caso, están los prestamistas o “gota a gota”, pues en última instancia toca recurrir a ellos, así los intereses sean tan altos como los de los bancos. Colombia es la representación de la persona del ejemplo combinando las tres alternativas presentadas, pues la gente vive enferma de tanto trabajar y ganar tan poco, los que no consiguen más ingresos ni trabajo, sobreviven en precarias condiciones de vida, y peor aun, endeudados con 5, 10 o hasta 15 gota a gota, a los cuales recurrieron para pagar lo que debían al anterior. Entonces es un callejón sin salida y una situación que desborda la realidad.

¿Qué significa que se tengan que pagar más pesos por cada dólar dada la pérdida de valor del peso? Pues que se deben pagar más pesos por esa deuda que se paga en dólares, y un peso de más en esas proporciones significan millones. Si se integra esto con la inflación, el saldo negativo de la balanza comercial, el nulo aumento del salario real y cada vez más deuda externa; sería irresponsable y desinformativo echar la culpa de la subida de precios a las manifestaciones populares de la gente que simplemente no aguanta más ese ahogamiento financiero. El gobierno se endeuda y la deuda la pagamos todos por sus consecuencias en los hogares, pero las ganancias si se las dejan para ellos.

Más deuda también significa, que de acuerdo a las voluntades políticas entreguistas del grupúsculo que gobierna, hay menos presupuesto para invertir en los programas públicos, por ejemplo, programas de producción colectiva en defensa de productores locales, subsidios que estimulen la demanda y la capacidad de compra de los hogares, así y todo, hablan de reactivación económica. Pues si se destina más de la mitad del PIB a pagar deuda, el país funcionará como el colombiano promedio del ejemplo, además sin educación, sin trabajo, sin salud, para que al final termine todo eso en manifestaciones justas.

Hay que tener en cuenta también, que según las calificadoras de riesgo, Colombia no tiene una calificación favorable, es una calificación media-baja, por lo que muchos no están dispuestos a prestarle al país, y a países con esta calificación les corresponden intereses más altos. Ya mucha gente ha hablado de que esa deuda es impagable, como las que adquiere la gente empobrecida para tapar los enormes huecos que se producen al no tener oportunidades. Algunos ricos de ciertas ciudades decían que estaban secuestrados en su propio barrio cuando se cerraba una vía, para el infortunio de ellos, no ven que quien está secuestrado económicamente es el país y una mayoría de la población que ha sido marginada e invisibilizada por el modelo económico histórico que no le brinda las mismas oportunidades a todos.

Pero no hay que ser tan ingenuos, para esos ricos con delirios de superioridad moral no es ningún infortunio la entrega económica del país, pues su ascenso y su poder es sostenido por los kilos de cocaína que trafican e ingieren todos los días, así como todos los millonarios del mundo que son sostenidos por los mercados ilegales de las drogas, las armas y la trata de personas.